
El cociente intelectual es una puntuación resultado de alguno de los test estandarizados diseñados para medir la inteligencia. Se ha demostrado que los valores de cociente intelectual (CI) están relacionados con factores como la probabilidad de sufrir ciertas enfermedades, el estatus social de los padres, y de manera relevante, el CI de los padres.
También hay cada vez más evidencias de que el CI varía con el tiempo y que puede aumentar o disminuir según cuál sea nuestro estilo de vida. Según un estudio publicado en “Nature”, realizado por la University College de Londres, el CI puede aumentar o disminuir durante la adolescencia.
El estudio se llevó a cabo en 2004 con adolescentes con edades comprendidas entre 12 y 16 años, al que se les escaneó las estructuras cerebrales con resonancia magnética y se les sometió a tests de inteligencia. Cuatro años más tarde, al repetir las mismas pruebas, detectaron que el coeficiente intelectual había variado en los jóvenes.

Este mapa le dio la clave al padre de un niño para empezar a valorar las extraordinarias capacidades de su hijo y creer en que tendría un futuro profesional e independiente para los niños autistas. Quizá su comportamiento y su capacidad de relación con el mundo fuera especial, pero su inteligencia, memoria y concentración eran extraordinarias.
Unos investigadores de la Universidad McGill y el Hospital Infantil de Montreal han publicado en “Archives of General Psychiatry” el mayor estudio jamás realizado sobre la relación entre lactancia materna y desarrollo cognitivo.
Por si faltaran motivos para que intentemos hacer más habitable el mundo en que vivimos, les contaré hasta qué punto la polución puede afectar la inteligencia de nuestros hijos.
Hace un tiempo les hablaba de 
Pasa de ser una recomendación a una necesidad, según indicaron los especialistas en el simposio “Prevención de yodo en el embarazo”.