
Si queremos criar a nuestros hijos sin recurrir a azotes, gritos o cachetes llega un momento que necesitamos consejos, herramientas concretas y técnicas útiles a las que acudir.
Hay una primera cuestión que, si nos la planteamos, nos va a dar la clave para el control. Hemos aprendido a reconocer la ira que suele preceder al cachete y la pérdida del autocontrol. Unido a eso podemos empezar por algo sencillo, que es, reconocida la ira, concienciarnos para nunca dar un azote movidos por la ira, nunca.
Nunca dar un cachete en caliente
Incluso quienes defienden el cachete a tiempo no suelen pegarlo pasado un rato, acuden a él más que como medida educativa como válvula de escape a su enfado, el miedo por un peligro o la verguenza por estar siendo observado en un momento en el que el niño se comporta de manera incorrecta según las normas.
Para todos es posible hacer este ejercicio. La forma de saber si un cachete merece la pena o es la mejor manera de actuar ante el problema de comportamiento es no darlo en caliente. Dejar pasar un rato, una hora más o menos, y entonces reflexionando sobre las causas de la actuación del niño y las de nuestras sensaciones e ira, decidir si lo damos informando al niño de lo que vamos a hacer y de lo que queremos conseguir con ello.




Un abuelo cordobés de 65 años no se ha enterado que