
Continuando con los comentarios iniciados en el anterior post, en el siguiente tramo del vídeo la psicóloga le explica a la madre la conveniencia de ignorar los llantos de su hija “…ella misma ha visto que aunque llore no sirve para nada, así que más vale que no llore…entonces intentará atraer tu atención, pero como tú no le haces ni caso a los 2 minutos se volverá a ir”.
A esto me refiero con el título del post. A desconectar a la madre de su hija. A obviar las inquietudes de la pequeña, a restar importancia a lo que para ella sí puede serlo. A negar los sentimientos de la niña y a adelantarse a lo que verdaderamente siente, poniéndole un nombre antes de que ella (la niña) descubra qué siente.
Para poneros un ejemplo simple: acudes a la visita del médico y empiezas a explicar tu caso. Llevas preparado un discurso mental detallado para expresar lo que notas y sientes, tienes unos síntomas y unas preocupaciones al respecto que quieres comentar con él: “mire doctor, me duele aquí, hace dos días que no…” y el doctor te corta diciendo: “Sí, mire, usted tiene esto. Tómese esto otro dos veces al día. Buenos días”.


