En la vida familiar es frecuente que se den discusiones entre la pareja. Desde aquellas por cosas triviales hasta otras que realmente lesionan el núcleo familiar.
Y sé que es bastante dificil que cuando surge una desavenencia con la pareja pensar “bueno, ya discutiré cuando los niños se duerman”, pero es lo propio. Hay que tomar conciencia y saber que discutir delante de los hijos hace mucho daño a estos.
Discutir delante de los hijos es algo bastante desaconsejado por los especialistas. Las investigaciones han demostrado que los niños pertenecientes a familias con un alto nivel de conflicto marital sufren tantas consecuencias mentales, como los provenientes de una familia separada.
Los niños tienen un alto nivel de fantasías, por lo que frente a las discusiones de los padres, sienten inseguridad ante una remota posibilidad de separación. Es un miedo generado ante las discusiones que les crea una incertidumbre, se sienten desamparados frente a las crisis.

Según un estudio publicado en la revista Child Development de julio de este año, investigadores afirman que la conducta desafiante (cierta mezcla de enojo y resistencia) que tienen algunos niños pequeños puede ser buena para su desarrollo.