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Sois padres sobreprotectores o no

Hace unos días empezamos a hablar sobre la sobreprotección de los padres y madres hacia los hijos, esa que les limita y frena en su desarrollo y que puede llegar a hacer que un niño no coja la suficiente autonomía y que tarde más tiempo en ser independiente que los demás.

Comentamos una pregunta que había aparecido en la red en un test acerca de la sobreprotección y hoy vamos a hacer lo mismo con otra relacionada con nuestra manera de actuar ante el llanto de nuestro hijo al ir por primera vez al colegio. Vamos a ello.

Para empezar, y como hiciéramos en la anterior entrada, vamos a conocer la pregunta que tocaremos esta semana:

Es el primer día de colegio de tu hijo de tres años y, cuando te despides de él, llora desconsolado y se agarra frenéticamente de tu pelo.

Ahora, como la otra vez,vamos a conocer las respuestas:

a) Decides que puedes posponer un poco el momento de que vaya a la escuela. ¡Pobre, es tan pequeñín!

b) Preguntas al educador si puedes quedarte unas horas con él hasta que se vaya adaptando a la clase y puedas marcharte sin que se dé cuenta.

c) Esperas a que se le pase un poco el llanto y empiece la clase. Luego te despides con ternura, pero con firmeza. Ya le has preparado psicológicamente, porque le has explicado durante días cómo sería esta experiencia.

Como veis, de nuevo la extensión de la respuesta nos da una pista sobre cuál es la correcta según la visión de quien ha creado el test, vamos, que lo lógico sería responder c).

Me lo llevo a casa

La primera respuesta dice que como el niño llora desconsoladamente y se agarra frenéticamente a tu pelo decides que ese no es el momento de ir a la escuela ya que, al llorar tanto, está demostrando que aún es pequeño e inmaduro y que aún no está preparado para quedarse solo, sin mamá o papá, en el colegio.

Ésta sería una respuesta ligada a la sobreprotección y se considera que si es ésta la opción que escoges estás demostrando que le proteges demasiado, al no hacer nada por evitar que llore y al darte por vencido enseguida.

Al empezar la respuesta b) con “Preguntas al educador si puedes quedarte unas horas con él” se da por sentado que en la respuesta a) no se realiza la consulta al educador, por lo que la acción de los padres se resume en un “llegas al colegio, el niño llora y, como es pequeño, te vas”. Claro, esto es un poco exagerado hablando en términos de sobreprotección, porque el padre no interviene para tratar de hacer esa llegada al cole un momento menos traumático.

Ya sólo por eso yo no escogería la opción a). Ahora bien, si la redacción fuera la siguiente: “Preguntas al educador si puedes quedarte unas horas con él, hasta que esté más tranquilo y pueda quedarse tras despedirse de ti”, entonces sí la escogería.

Entonces añadimos la decisión de irnos a casa: “Preguntas al educador si puedes quedarte unas horas con él, hasta que esté más tranquilo y pueda quedarse tras despedirse de ti. Tras un rato, el niño sigue llorando desconsoladamente y no acepta quedarse sin ti, así que decides llevártelo a casa”, y os confirmo que yo también elegiría esta opción. Al día siguiente haría exactamente lo mismo, y así hasta conseguir que mi hijo se quedara bien. En caso de no lograrlo, tras varios días y tras perder la esperanza, marcaría la auténtica a), posponiendo el momento de empezar a ir al cole y diciendo eso de : “¡Pobre, es tan pequeñín!”.

Me quedo pero me voy sin despedirme

La segunda respuesta empieza muy bien, preguntando al educador si puedes quedarte unas horas con él, pese a que el “horas” rechina seguramente para mucha gente, pero luego se tuerce, porque la voluntad de la madre o padre de acompañar al niño y ayudarle a adaptarse se esfuma al querer desaparecer sin avisar.

Como ya hemos comentado varias veces, eso no se hace. Conseguir que el niño esté tranquilo y jugando y desaparecer de repente es una puñalada por la espalda al niño, que al ver que mamá ha desaparecido se pone a llorar como si la hubieran raptado o se hubiera teletransportado. Entonces viene el cuidador y le dice que esté tranquilo, que mamá se ha ido un rato y que ahora vuelve y el niño ve cómo aumenta su confusión, porque si no ha sido abducida ni secuestrada, ¿por qué demonios no se ha despedido de él… es que acaso no le quiere?

Luego pasa lo que pasa, que el niño, harto de que mamá o papá desaparezcan de la guardería justo en el momento en que él no mira, decide que no le vuelve a pasar lo mismo y opta por no soltarse de sus piernas ni por el día ni por la noche, momento en que los padres tienen la sensación de que el niño, en vez de ir hacia delante, va hacia atrás.

Creo que queda claro con toda esta argumentación que la opción b) no la escogería jamás.

Me quedo un ratito, pero luego me voy, porque ya sabías que esto era así

La tercera opción, la c), que es la que se espera que respondamos, es la que seguramente elegiríamos la mayoría. Nos quedamos con el niño hasta que está más tranquilo y luego, con cariño y seguridad, nos despedimos de él. Para que el niño se quede tranquilo (o lo más tranquilo posible), se hace uso del diálogo previamente en casa y de las técnicas para ir anticipando lo que sucederá, siendo la más habitual el juego simbólico que ya hemos comentado en otras ocasiones.

Mi actitud en adelante dependería del cómo se quede mi hijo, porque hay niños que llegan a llorar desesperados. Probablemente será una minoría el número de profesionales de la educación que apoyen mi consejo, pero si mi hijo entrara llorando de ese modo yo no lo dejaría en el colegio.

No olvidemos que siguen siendo niños de 2-3 años y muchos de ellos son aún muy pequeños madurativamente hablando como para llevar bien eso de separarse de sus padres. Si un niño llora hasta gritar me lo llevo para que esté más tranquilo. Son niños, son humanos (se supone que nosotros también lo somos), y yo creo que al cole hay que ir a pasarlo bien y a aprender, no a estar agobiado llorando y pensando cuándo vendrá mamá.

La escolarización, como sabéis, no es obligatoria hasta los 6 años (y ni siquiera entonces, porque también se puede aprender sin ir a la escuela). Esto es así, más que probablemente, porque es lógico (de cajón, diría yo) pensar que no todos los niños van a ir felices y contentos a los 3 años.

Muchos irán bien el primer día, muchos no irán bien hasta medio curso, muchos no irán bien hasta que tengan 4 años y muchos no irán bien hasta los 5 ó 6, o quizás nunca, a saber. El caso es que no veo lógico forzar a un niño que no quiere ir al colegio a ir si lo va a pasar tan sumamente mal. Unos lo llamarán sobreprotección y otros, como yo, lo llamaremos sentido común, porque yo, por ejemplo, no hice p3 y porque dudo que lo aprendido en p4 y p5 me marcara tanto como para necesitar haber ido esos años al colegio.

Más información | Ser Padres
Foto | Chris. P
En Bebés y más | Qué es la sobreprotección (y qué no lo es)‏, Consejos para una mejor adaptación de los niños a la escuela infantil, ¿Hay que ir a la guardería para prepararse para el colegio?

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