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Hace unas semanas hablamos del TDAH, preguntando si teníais la sensación de que dicho trastorno estaba siendo hiperdiagnosticado y quedó pendiente explicar un poco más a fondo cómo se diagnostica el llamado Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad.

Hablar de la posibilidad de que haya demasiados niños diagnosticados de TDAH se puede hacer por una razón: el diagnóstico no es objetivo. No es un trastorno que pueda diagnosticarse como quien diagnostica una diabetes, un hipertiroidismo o una anemia, enfermedades que se reflejan en unos resultados alterados en un análisis de sangre. Tampoco se puede diagnosticar con una resonancia magnética craneal, como quien busca una malformación cerebral, una infección o incluso un tumor. En pocas palabras, no existe una prueba diagnóstica que determine que un niño (o adulto) padece un TDAH.

Esto hace que el diagnóstico sea subjetivo y que se consiga gracias a la observación directa del niño, a entrevistas con los padres, a información obtenida del colegio, de otros familiares y a los resultados de algunos cuestionarios.

La anamnesis del niño

Cuando un niño padece alguna enfermedad o trastorno se realiza una anamnesis y en el caso del TDAH se lleva a cabo también. La anamnesis es una recogida de datos lo más completa posible en la que se anota el desarrollo del niño, problemas médicos que haya tenido, alergias, medicación que esté tomando y otros datos relacionados con su entorno, como cuál es el colegio al que acude, qué curso hace, qué comentarios reciben los padres de los profesores, qué relación tiene con los compañeros de clase, relación con otros familiares, cómo es el ambiente familiar, la relación de los padres con el niño, la relación entre el padre y la made, si ha habido cambios recientes en casa, problemas que estresen al niño, etc.

También se explora si hay algún familiar en la familia que tenga algún trastorno psiquiátrico o que tenga directamente el mismo TDAH, por si pudiera haber algún factor hereditario.

El médico, que puede ser un neuropediatra, un psiquiatra o un neurólogo, puede usar algunos cuestionarios de síntomas de TDAH y otros problemas (ansiedad, depresión, etc.), siendo recomendable además tener una idea del nivel intelectual del niño con un test WISC, para descartar posibles problemas de aprendizaje y cociente intelectual bajo o alto (si a un niño le cuesta seguir las clases puede aburrirse y dejar de prestar atención, dedicándose a otras cosas, incluso a jugar y molestar, que es lo mismo que le puede suceder a un niño que se aburre porque aprende más rápido que sus compañeros).

Otras pruebas

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He oído en ocasiones a personas explicarme que tal o cual niño fue diagnosticado de hiperactividad porque “se lo vieron” al hacerle un electroencefalograma. Es cierto que hay niños a los que se les realiza esta prueba, pero no es cierto que la intención sea realizar un diagnóstico de TDAH, sino descartar alguna patología cerebral (epilepsia, trastornos degenerativos, etc.), que motiven un comportamiento que podría orientarse como TDAH.

A través del DSM-IV-TR

El DSM (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, en castellano “Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales”) es el Manual realizado por la Asociación Psiquiátrica de los Estados Unidos que contiene una clasificación de los trastornos mentales, proporcionando una descripción completa de cada trastorno para servir a los profesionales como método diagnóstico.

La edición vigente es la cuarta, que recibe como nombre DSM-IV-TR. Al ser un manual cuyo contenido procede del consenso de varios profesionales sin existir una base científica que lo ampare, lleva consigo una gran controversia.

Dicho manual define el TDAH ampliamente y en él se especifica que para el diagnóstico son necesarios síntomas de inatención (al menos seis síntomas) o bien de hiperactividad (al menos seis, también). Dichos síntomas han de estar presentes antes de los 7 años en al menos dos ambientes de la vida del niño y deben durar como mínimo seis meses.

Para evaluar los síntomas se llevan a cabo unos pequeños cuestionarios a partir de los cuales se orienta el diagnóstico, que debe confirmarse con otros criterios. De esto hablaremos en otra entrada, para mostrar con detenimiento dichas preguntas y dichos criterios.

Fotos | StormyDog, Chefranden en Flickr.
En Bebés y más | ¿Está el TDAH sobrediagnosticado?, Guía de Práctica Clínica sobre el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, Uno de cada cuatro diagnósticos de hiperactividad es erróneo

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