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Hemos analizado anteriormente el cólico del lactante. La conclusión es que muchos problemas que son así conocidos se deben a otras causas con solución, pero cuando nuestro bebé tiene un auténtico cólico del lactante el que la razón sea desconocida no hace sino aumentar nuestro desconcierto y preocupación.

Quizá sea cierto que no le pasa nada grave, pero lo que es evidente es que llora y sufre. Le duele y si no acertamos a ayudarle nos sentimos impotentes y angustiados. Pero ¿podemos ayudarle?

Hay cierto número de consejos que podemos adoptar y que suelen ser de ayuda en la mayoría de los casos. Una vez descartada por el pediatra la alergia a la proteína de la leche de vaca y eliminada esta de la leche o de la dieta de la madre, si el problema persiste podemos empezar a adoptar algunos trucos sencillos que pueden ser de alivio.

Lo primero es tratar de evitar que el niño se llene de gases. Si toma el pecho hay que asegurarnos de que tenga una postura adecuada en el amamantamiento con ayuda, si es preciso, de una asesora o un grupo de apoyo. Si toma biberón hay que darle con la tetina adecuada y colocando el biberón de forma correcta, ni en vertical ni demasiado acostado, sino haciendo que imite en lo posible la postura y el trabajo bucal que hacen los bebés al mamar del pecho. Respecto a sacar los gases soy poco partidaria de hacerlo algo obligatorio, depende de cada bebé y siempre usar una técnica suave, simplemente dejándolo en vertical.

Es una buena idea que la madre lactante debería eliminar de su dieta, ahora con más razón, los excitantes como la cafeína y la teína, presentes en el café, el té y los refrescos de cola.

Los cólicos del lactante suelen presentarse a la misma hora, habitualmente a la caída de la tarde. Saberlo nos puede ayudar a estar preparados y anticiparnos creando el ambiente más relajante posible para el niño y para nosotros. Bañar al niño o bañarnos con él un poco antes de la hora crítica es muy agradable y puede tener efectos.

Para los bebés estar en brazos es una sensación más que agradable, imprescindible. Tanto si tiene efecto calmante durante la fase de llanto como si no percibimos efecto real tomar al bebé en brazos le permitirá pasar esos malos momentos contenido y seguro. Si el bebé rechaza el abrazo basta con sostenerlo, pero nunca intentar que cese el llanto sino simplemente transmitiendo nuestra presencia amorosa. En muchos casos usar una bandolera o un fular es muy útil y hace que el bebé reproduzca la postura y las sensaciones del vientre materno. Y si da resultado, no pasa nada por salir a pasear a la calle, no por eso vamos a “malacostumbrar” el sueño del niño.

Los masajes para bebés son muy útiles y también suele ayudar el darle suaves pasadas con la mano por el vientre o colocarlo boca abajo en nuestro brazo. Cada niño es diferente y todos estos trucos podemos usarlos para confirmar si le ayudan.

Hay quien considera que estos momentos de llanto pueden ser un modo de descargar tensiones y por eso repito, hay que acompañar más que tratar de acallarlo, calmando si dan efecto las ideas que propongo y si no, simplemente estando presentes y transmitiendo nuestro amor y sosiego.

Los bebés reciben muchos estímulos y estos a veces pueden ser inadecuados o excesivos. Por la tarde especialmente es mejor evitar las visitas que lo alteren a él o a nosotros, el bullicio o los ruidos y luces fuertes.

Nuestra actitud es fundamental cuando el bebé tiene cólicos del lactante. También los padres deben mimarse, descansar y ser capaces de mantenerse tranquilos y relajados cuando se presenta el cólico. Por supuesto ponerse nervioso, alterado, gritarle al bebé o agitarlo, especialmente esto último que es muy peligroso, debemos saber controlarlo. Para ello, si es necesario, podemos acudir a técnicas de relajación.

"colicos-bebes"Si el pediatra nos ha confirmado que el niño no tiene problemas de salud preocuparnos en exceso no nos ayuda, aunque siempre la intuición de los padres debe tenerse en cuenta. A la mamá especialmente hay que cuidarla, ayudarle a enfrentarse con sus temores o sus inseguridades, transmitiéndole que va a ser una madre maravillosa y que su hijo se siente feliz a su lado. Un bebé con cólicos agota física y emocionalmente así que la puérpera necesita contención afectiva y ayuda efectiva.

Y reitero la importancia de la ayuda como fundamental. Las tareas del hogar o el cuidado de los hijos mayores pueden ser compartidos y delegados en otras personas amorosas en esos momentos para poder concentrarnos en atender al bebé. Las mejores visitas son las que vienen dispuestas a hacer la colada o a preparar la cena sin interferir entre la madre y el bebé, aunque si ella necesita una pausa se sentirá mejor si puede tenerla.

Así que música suave, masaje, llevar al bebé cargado todo el tiempo posible y mucha confianza serán el mejor modo de ayudar a nuestro bebé a sobrellevar los cólicos del lactante.

En Bebés y más | Cólicos del lactante: qué son

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