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El nacimiento por césarea es una intervención que representa un mayor riesgo para el bebé y para la madre que un parto natural. En muchas ocasiones es la única solución para salvar la vida del bebé, aunque otras tantas se realizan indiscriminadamente, elevando las tasas de cesáreas, duplicando y hasta triplicando (en el caso de Estados Unidos) el 10%-15% que recomienda la OMS.

Un estudio recientemente publicado en New England Journal of Medicine ha investigado los riesgos de practicar una cesárea antes de término situando el momento más conveniente para realizarla dentro de los siete días previos a la fecha de parto.

Los resultados pueden ser de mucha utilidad para frenar la cantidad de cesáreas programadas antes de cumplir la semana 39 de gestación, salvo en aquellos casos en los que peligra la vida del bebé y no hay otra que hacerlo nacer antes, está claro.

Aunque a las 37 semanas un bebé es considerado a término, los investigadores desaconsejan la cesárea antes de la semana 39, salvo que se demuestre que sus pulmones estén maduros.

Los bebés nacidos por cesárea en la semana 37 y 38 presentaban un riesgo elevado de sufrir complicaciones respiratorias, necesitar ventilación asistida, sufrir hipoglucemia y requerir un ingreso hospitalario. En definitiva, presentaban mayores problemas de salud que aquellos bebés nacidos por cesárea en la semana 39.

De cualquier forma, no se recomienda someterse a una cesárea sin haber motivo médico de peso para hacerlo, ni antes ni después. Pero de haberlo, según el estudio, es preferible que la intervención sea practicada casi al término del embarazo.

Vía | Univisión
Más información | New England Journal of Medicine

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