
Como señalamos hace unos días, que las madres o su entorno señalen que no tienen suficiente leche es más habitual de lo que sería deseable, pero sobre todo casi siempre es falso. Existe una serie de signos que podrían indicar que el bebé no obtiene leche suficiente.
Ya vimos que existían un par de signos fiables que indicaban el improbable caso de que la madre no tuviera suficiente leche. Ahora vemos una serie de signos posibles, esto es, que podrían indicar que el bebé no recibe leche suficiente aunque también podrían indicar otros hechos, sin tener relación con la lactancia.
Por ello, cuando una madre señala estos signos como indicadores de leche insuficiente, hay que partir de la premisa de que no son signos vinculados inequívocamente, de modo que habría que comprobar si se cumplen los dos signos fiables (el crecimiento insuficiente y la condensación y escasez de orina del bebé).
Esto es así porque lo más normal sería que dichos signos no indicaran leche insuficiente, pero ante la duda y el estrés que dichas situaciones generan se podría producir precisamente el efecto de la reducción en la producción en la lactancia, por lo que siempre hay que animar a la madre, ayudarla y animarla en su propósito de amamantar.
Porque la mejor forma de que se establezca una correcta lactancia materna es dar el pecho a demanda, sin horarios, sin prisas y sin presiones, con tranquilidad, algo que no siempre se logra si empezamos a “sospechar” que no tenemos leche suficiente.

Hay algunos signos posibles que pueden indicar que el bebé no succione correctamente, que las deposiciones no son normales o que existe algún problema que lo incomode.
Un niño que parece no quedarse satisfecho tras las tomas, o que quiere comer muy a menudo o durante mucho rato en cada toma, puede que esté succionando ineficazmente y no esté obteniendo leche fácilmente.
Los signos posibles relacionados con la madre son menos, y como siempre recordamos que, aparte de que son de extraña aparición, resultan a menudo signos que indican otros factores y no que el niño reciba poca leche. Son los siguientes.
Ocasionalmente una madre puede no observar cambios en los pechos durante el embarazo o en las semanas tras el parto y puede ser incapaz de exprimirse leche en los primeros cuatro o cinco días. Puede ser una de las pocas madres que no son capaces de producir leche suficiente.
Cuando una madre comenta uno de los signos posibles, es necesario descartar signos fiables para estar seguros de si el niño está obteniendo suficiente leche o no.
En definitiva, si observamos estos signos posibles de que no tenemos leche suficiente para amamantar al bebé hay que pensar que sólo es eso, una posibilidad, que lo más seguro es que sí tengamos leche suficiente. Buscando la ayuda de un profesional y con el apoyo suficiente será más fácil solucionar el problema con el que nos hayamos enfrentado.
Vía | AEPed
Foto | Raphael Goetter en Flickr
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