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Proteger la lactancia materna en caso de separación de los padres

Proteger la lactancia materna en caso de separación de los padres
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La separación o el divorcio de los padres es una circunstancia que puede darse mientras el niño todavía siga tomando el pecho. Son muchos los intereses que se ponen en juego, pero por encima de cualquiera de ellos debe primar el derecho del niño a ser amamantado. Por tanto es necesario proteger la lactancia materna en caso de separación de los padres.

El Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española Pediatría acaba de publicar un documento estupendo sobre el tema, basado en evidencias científicas, y priorizando el derecho del niño a recibir el cariño, el calor y el pecho de su madre. Esto no significa que sea privado del afecto y el contacto de su padre, en absoluto, sino conseguir llegar a acuerdos que velen por las necesidades del hijo.

No poner límites a la lactancia

La separación de los padres no debería ser un motivo para interrumpir la lactancia materna si madre e hijo quieren continuar con ella. La OMS recomienda seis meses de lactancia materna exclusiva y a partir de allí continuar con alimentación complementaria al menos hasta los dos años.

Pero la lactancia materna también puede prolongarse más allá de los dos años. Hay niños que son amamantados hasta los tres, cuatro o cinco años. Incluso más.

La ley habla de "período de lactancia", pero no especifica cuánto dura ese período, el cual puede ser muy variable, desde meses hasta años. Un juez puede acogerse a lo más fácil, que es adoptar la idea laboral del permiso de lactancia que suele durar nueve meses. Pero, ¿qué sucede si la lactancia quiere prolongarse más tiempo? ¿Hay que privar al bebé del pecho de su madre porque un juez así lo decida?

Que no sea un juez quien decida

Cuando unos padres deciden no seguir su vida juntos, no debería ser un juez quien decida qué es lo mejor para sus hijos. Lo ideal, aunque muchas veces difícil de conseguir, es que ambos decidan de mutuo acuerdo cómo será la nueva vida en base a las necesidades de los pequeños.

Cuando ese mutuo acuerdo no existe, se dejan las decisiones en manos de un juez. Una persona que hará lo que considere más ecuánime, sin duda, pero quien no conoce de primera mano la forma en la que criamos a nuestros hijos. Aunque pueda recabar información no está en casa para saber qué le gusta, qué no, cómo lo hacemos y cómo dejamos de hacer.

No hay nadie más capacitado que los propios padres que conocen y aman a sus hijos para decidir qué es lo más adecuado para su bienestar.

Si un niño está siendo alimentado con leche materna, sea cual sea su edad, la lactancia no puede interrumpirse por vacaciones, ni por fin de semana, ni siquiera por un día. Ni por la madre que puede sufrir consecuencias de salud como mastitis, ingurgitación mamaria o afectar la producción de leche, ni por el niño, que sufrirá consecuencias emocionales.

Por tanto, habrá que flexibilizar horarios y hábitos para negociar un régimen con períodos equivalentes pero más cortos, de dos o tres horas, por la mañana y por la tarde, o ambos.

Ser amamantado es un derecho del niño

Se podría pensar, erróneamente, que amamantar a un hijo es una maniobra de manipulación de la madre para retenerle a su lado. Pero por encima de intereses egoístas de los padres, tanto de la madre que pueda hacerlo como del padre que pueda pensarlo, está el derecho ineludible del niño a recibir el pecho de su madre por el tiempo que él desee hacerlo.

Os recomiendo sinceramente la lectura del documento que acaba de publicar el Comité de Lactancia de la Asociación Española de Pediatría porque puede ayudaros mucho si estáis pasando por un proceso de separación y vuestro hijo aún está siendo amamantado.

Con sentido común y pensando siempre en el bienestar del niño, se puede proteger la lactancia materna en caso de separación de los padres sin afectar el vínculo emocional con la madre ni con el padre.

Vía | Comité de Lactancia de la Asociación Española de Pediatría En Bebés y más | "La impotencia o la rabia no pueden bajo ningún concepto salpicar a los hijos" Entrevista a Lucía del Prado, Presidenta de la Fundación Filia

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