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El moco cervical y la fertilidad

El ciclo menstrual de la mujer conlleva muchos cambios en el organismo y uno de ellos está relacionado con el moco cervical, un indicador de la fertilidad femenina. El moco cervical, a diferencia del flujo vaginal (producido por las glándulas vaginales), es segregado por el cuello del útero y ejerce una importante función en el proceso de la concepción.

Veamos cómo varían las secreciones vaginales durante el ciclo para ser capaces de distinguir en qué momento estamos ante moco cervical indicador de que nos encontramos en nuestros días fértiles. Al observar los cambios en el fluido cervical, se puede predecir la ovulación.

Y aunque es evidente que hay muchos otros factores implicados en que se logre el embarazo, estamos dando un paso importante al conocer con bastante certeza cuál es nuestro periodo más fértil. Es durante esos días (y algunos antes si ya conocemos bien nuestro ciclo) cuando debemos hacer el amor con frecuencia.

Cómo lograr embarazo

Las fases del ciclo menstrual

Recordemos cuáles son los ciclos de la menstruación, para de este modo conocer en qué momento el cuerpo está preparado para que se produzca la fertilización.

  • Fase folicular: la primera fase comienza el primer día de la regla y termina en el momento de la ovulación, cuando se libera el óvulo. Durante la fase folicular se producen cambios en la cavidad uterina y en la mucosa endometrial. Tras finalizar la menstruación, la parte más interna de la vagina es bloqueada por un tapón de mucosidad, un moco ácido y espeso que sirve para prevenir alguna infección. En esta fase el moco cervical es escaso, blanquecino o transparente, de textura líquida o pegajosa. Conforme pasan los días, el cuerpo empieza a prepararse para la posible implantación de un embarazo. A menudo entonces la consistencia del moco se transforma ganando en elasticidad y aumentando en cantidad. Solo algunas mujeres y en algunas ocasiones perciben que ha caído el tapón de mucosidad: aparece un grumo relativamente grande, de color opaco y de consistencia mucho más densa y elástica que el moco fértil. Es el “tapón” que ha estado protegiendo la entrada al orificio uterino durante la fase folicular, que se desprende y es expulsado para dejar libre la entrada, indicándonos así el comienzo del periodo fértil.
  • Fase de ovulación: la ovulación es el proceso de emisión del óvulo tras la formación de un folículo ovárico. El óvulo es el gameto femenino, célula producida por el ovario, portadora del material genético y capaz de ser fecundada por un espermatozoide. En estos momentos del ciclo la película de moco y su pH se incrementa hacia la neutralidad (disminuyendo su acidez), lo que hace que esa mucosidad sea de carácter más elástico: el cuerpo se prepara para una posible fecundación. De este modo se permite a los espermatozoides pasar a través del cérvix a las trompas de Falopio, donde es posible que ya esté un óvulo que pueda ser fecundado. Dos o tres días previos a la ovulación, el moco cervical forma hilos elásticos (se estira y no se corta), se suele comparar a la consistencia de la clara de huevo.
  • Fase lútea: después de la ovulación comienza la fase lútea o del cuerpo amarillo (una glándula que aparece en el ovario después de la ovulación) que dura hasta que se implanta el posible embarazo o hasta que se produce la menstruación y se inicia el siguiente ciclo. Si no se produce la fertilización durante el periodo de tiempo en el que el óvulo está dispuesto, el cuerpo de la mujer se va preparando para eliminar el óvulo con la siguiente regla. Durante esta fase, la progesterona hace que las características del moco cambien, haciéndolo blanquecino, espeso, más cremoso y de PH más ácido.

Diferenciar el moco cervical

El moco cervical como metódo de fertilidad

Como hemos dicho, los fuidos cervicales se presentan con diferentes características dependiendo de la fase del ciclo menstrual en la que se encuentra la mujer. Es debido a que las hormonas que regulan el ciclo menstrual también actúan sobre el cuello del útero y hacen que éste produzca la secreción de mucosidad diferente en cada etapa. Por ello “analizar” el moco cervical nos puede ayudar a descubrir cuándo estamos ovulando.

Para comprobar en qué fase del ciclo nos encontramos basta con coger una muestra de moco cervical con el dedo índice y tocar con el pulgar para comprobar su elasticidad. El moco se puede coger introduciendo un dedo en la vagina o después de ir al baño, del que queda en el papel higiénico.

Antes de la ovulación, cuando aún no ha llegado el periodo fértil, hay cierta sequedad: la vulva no está lubricada naturalmente y es cuando más nos costará coger una “muestra” de mucosidad. Poco a poco, al acercarse la ovulación, el moco cervical se incrementará, y la consistencia se hará cada vez más pegajosa y elástica, del modo que hemos explicado más arriba.

Justo antes de ovular, de que el cuerpo esté preparado para la concepción, el fluido cervical aumentará considerablemente y será elástico y resbaladizo, similar a clara de huevo. Es el momento indicado para lograr el embarazo.

El moco cervical puede ser de color blanquecino, amarillento o turbio. La aparición de partículas de sangre o tejidos en el moco puede señalar que la ovulación ya ha tenido lugar, siendo estos tejidos parte de un folículo que se ha abierto para soltar el óvulo.

Hay que recordar que la medicación hormonal como la que contienen la píldora anticonceptiva y los implantes de control de la fertilidad afectan a estos signos naturales de fertilidad, ya que son mecanismos que regulan los niveles hormonales e interfieren en el funcionamiento del cérvix. Por ello, según el tipo de anticonceptivo, se recomiendan tiempos diferentes para abandonarlos antes de intentar quedar embarazada.

Una forma para registrar el ciclos de fertilidad mediante el método del moco cervical es en una tabla similar a la que os presentábamos al hablar de la temperatura basal, aunque en este caso señalando los cambios de flujo (empezando con la regla, de moco cervical escaso a elástico y finalmente espeso) en lugar de la temperatura.

De esta manera se puede aprender a reconocer esos cambios, aunque no se trata de un método adecuado si sufrimos de síndrome de ovarios poliquísticos o alguna alteración hormonal. En general el método da mejores resultados a las mujeres con ciclo regular, porque la observación del moco cervical es más sencilla, cíclica.

En definitiva, el moco cervical es un buen indicador de la fertilidad femenina, si aprendemos a diferenciarlo en sus distintas formas. Una vez detectemos la fase de ovulación podemos mantener relaciones sexuales con más posibilidades de lograr el embarazo. ¡Mucha suerte!

Fotos | Mike Monaghan, Meagan y AlexPears en Flickr
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