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Después de hablar en nuestro Especial Viajar con niños sobre viajar con niños en coche y en tren, nos centraremos ahora en las recomendaciones a tener en cuenta para viajar con niños en avión y en crucero.

Si bien el medio de desplazamiento preferido por las familias para trayectos no demasiado largos suele ser el coche y aunque menos popular, en el tren los niños tienen mayor libertad de movimientos, el avión es elegido por su rapidez y el crucero porque nos permite conocer varios destinos en un mismo viaje.

Como comentábamos con anterioridad, el viajar es una afición a la que los padres no tienen por qué renunciar cuando nace un bebé. Viajar con niños no es fácil, pero es una experiencia enriquecedora y positiva para todos los miembros de la familia.

Viajar en avión con niños

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Una de las primeras cuestiones que hay que tener en cuenta es a partir de qué edad puede viajar en avión un bebé.

Si bien en caso de necesidad se puede volar con un bebé desde su segunda semana de vida, las compañías aéreas aconsejan el viaje de bebés a partir de los dos meses de edad. A esa altura, los paseos que hayáis hecho con él habrán servido para que el pequeño se vaya adaptando poco a poco a las salidas.

Hay que respetar en todo momento sus necesidades, no olvidarse de que son bebés que necesitan un cuidado muy especial, sin embargo también es cierto que los niños son muy flexibles y cuánto más pequeños se acostumbran a comer, dormir y moverse en situaciones diversas mejor se adaptará a los cambios que se producen en los viajes.

En cuanto al sitio en el avión, los mejores asientos para viajar con niños, de hecho los que se suelen asignar a las familias con niños, son los de la primera fila, que cuentan con más espacio para que los niños estén más cómodos. La desventaja: que en la mayoría de las aerolíneas en esta fila no se levantan los apoyabrazos, porque la bandeja en lugar de estar en el asiento de adelante (como no hay) está dentro del apoyabrazos.

Entretener a los niños en el avión

Viajar en avión implica las esperas en los aeropuertos y sobre todo, una de las cosas que más preocupa a los padres, el entretenimiento de los niños en el avión.

Si es un viaje largo (digamos de más de 6 horas), lo más conveniente es viajar por la noche. Aunque no siempre es factible, que el viaje transcurra de noche asegura el descanso del niño, al menos durante algunas horas.

En las horas que permanecen despiertos tendremos que recurrir a todo tipo de entretenimientos como libros, cuadernos para pintar, de pegatinas, puzzles, juegos como el ahorcado, tres en raya, DVD portátil, etc…

También podéis recurrir a elementos que podemos encontrar en el avión como jugar a buscar la ciudad en la revista que dan en el avión (si el niño lee), jugar a encontrar las señales en el folleto de seguridad del avión (si el niño no lee) o jugar a encontrarle, por ejemplo, formas a las nubes.

Está bastante extendida la idea de que los niños molestan en los aviones, pero los niños son niños y hacen lo que le gustaría hacer a cualquier adulto cuando nos obligan a estar sentados prácticamente inmóviles en un asiento durante varias horas.

Aún así, hay padres que se plantean darles algún tipo de relajante para evitarse inconvenientes durante el viaje, pero desde luego no es una buena opción. Hay formas de entretener a los niños sin necesidad de recurrir a sedantes y los demás pasajeros tienen que comprender que se trata de niños.

De todas formas, antes del viaje se debería hablar con el niño para explicarle cómo será el viaje y motivarlos a comportarse adecuadamente.

Qué llevar en el avión

Cuando viajamos con bebés o niños pequeños, el equipaje de mano va prácticamente destinado a todo lo que necesitarán durante el viaje.

Necesitamos llevar su comida (potitos, purés, biberones de leche) agua para evitar la deshidratación, juguetes, un cambio de ropa, pañales, toallitas y una mantita por si acaso.

Los niños menores de 2 años no pagan billete y por tanto no tienen derecho a asiento. Tienen que ir encima de los padres, con un cinturón de seguridad doble para papás y niños.

Las compañías aéreas proporcionan unas cunas que se enganchan a la pared del avión (hay que pedirlas con anticipación al viaje) para bebés de menos de un año. Si va en su propio asiento, se puede llevar el cuquito o un adaptador que se colocan con el cinturón de seguridad.

Medidas de seguridad al viajar con niños en avión

Como sabéis, a partir de 2006 entró en vigor la nueva normativa de seguridad en los aeropuertos europeos que afecta al equipaje de mano, la cual establece nuevas medidas para viajar en avión con comida de bebé.

La normativa no permite llevar líquidos en envases de más de 100 ml, pero la comida de bebé, junto con las medicinas y los alimentos dietéticos que se vayan a consumir en el viaje son la excepción.

Eso sí, deberemos llevar los potitos, biberones y demás separadamente, fuera de la bolsa transparente para enseñarlos en el control de seguridad.

En cuanto al biberón que se prepara con agua y leche de fórmula. La leche podemos pasarla sin problemas, pero el agua deberemos comprarla una vez que hayamos atravesado el control de seguridad.

Así, una vez en el avión ya tendremos todo lo necesario para preparar la comida del bebé, que podremos pedir al personal de abordo que la calienten si es necesario.

Viajar en crucero con niños

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Los cruceros una opción cada vez más elegida por las familias con niños para sus vacaciones. Son auténticos resorts flotantes con ofertas de ocio para todos los miembros de la familia. Las compañías navieras suelen tener un barco con todos los servicios necesarios para que las familias con niños pequeños tengan muchas ofertas a su disposición.

Por tanto, hay que saber elegir muy bien la compañía y los servicios que ofrece para asegurarnos que el viaje será adecuado para los peques.

Hay compañías que ofrecen descuentos muy convenientes para los niños, incluso se anuncia que en muchos los menores viajan gratis, pero hay que prestar especial atención a qué no incluye el “gratis”.

Muchas empresas ofrecen cruceros temáticos como el de Disney, Allure of the Seas (Royal Caribbean) para viajar con la animación de Shrek y Madagascar, y Norwegian Epic junto a Nickelodeon por el Mediterráneo.

Yo nunca he hecho un viaje en crucero, ni con niños ni sola, pero Eva acaba de hacer el primero con dos niñas, así que os invito a que antes de decidiros echéis un vistazo a los pequeños inconvenientes que nadie te contó sobre un crucero.

Acomodarse en un crucero

Lo primero es preguntar a partir de qué edad pueden viajar los bebés en crucero. Cada compañía tiene sus propias restricciones de edad, así que es conveniente averiguarlo primero. La mayoría acepta niños a partir de 6 meses.

También es importante conocer las edades a partir de las cuales pueden utilizar determinados servicios como el Club para niños, la discoteca o cualquier otro tipo de actividades para niños previstas en el barco.

Hay que poner especial atención a los tipos de cabina. En algunos barcos hay cabinas de hasta cinco personas, mientras que otros disponen de cabinas que se comunican por medio de una puerta, una opción muy interesante para familias que viajan con niños.

Como en cualquier hotel, se puede solicitar una cuna para el bebé, petición que habrá que hacer al momento de la reserva.

Comidas y bebidas

En algunos cruceros, no todo está incluido en la tarifa que hemos pagado. En algunos las gaseosas, la leche y la comida para bebé no está incluida, y no suele ser barata, por tanto es importante que lo averigüemos con anticipación si no queremos agotar el bolsillo.

Lo que sí suelen tener la mayoría de las compañías son menús infantiles que cuentan con una variedad de comida especial para los más pequeños.

Seguridad a bordo

Los cruceros están preparados para que la seguridad de los más pequeños a bordo esté garantizada, sin embargo, en crucero es un gran hotel, y como en cualquier otro sitio hay que tener a los niños siempre controlados.

Todos cuentan con servicio médico abordo. Los barcos están bien provistos de cobertura sanitaria, en algunos casos hasta con instalaciones médicas de gran complejidad. Sin embargo, y especialmente si viajamos con niños con enfermedades o bajo tratamiento, para vuestra tranquilidad es preferible consultarlo.

Por último, recomendaros que en un crucero, sobretodo si viajamos en verano, hay muchas zonas al aire libre, y la superficie del mar multiplica el efecto espejo, por tanto es fundamental utilizar la protección solar adecuada, tanto en cremas como gorro y gafas de sol.

Fotos | ewilman, hoyasmeg y pmarkham en Flickr
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