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Masaje bebe

Nuestros amigos en el espacio de Facebook de Bebés y más nos han preguntado cuándo es el mejor momento para dar un masaje a nuestros bebés, a raíz del post sobre los intentos fallidos de masajear al bebé y que se convierta en una actividad relajante. Vamos a intentar explicarlo desde estas páginas.

Empezaremos por decir que cada niño es un mundo, y dependerá de sus preferencias. Pero si tuvieramos que señalar los momentos óptimos, éstos serían los asociados a una mayor relajación, lo cual variará también en cada bebé y niño. En general, ¿cuándo están más tranquilos los pequeños?

  • Tras el baño.
  • Antes de dormir.
  • Al despertar.

Los peques estarán más receptivos si es que dichos momentos les resultan placenteros. Cosa que no sucede con todos los niños, ni todos los días. Pongamos un ejemplo negativo con cada una de las situaciones anteriores, a priori las más indicadas para el masaje.

  • Si a mi hija la hora del baño la pone nerviosa, probablemente no esté en las mejores condiciones para dejarse masajear (ni nosotros, seguramente, por el estrés que conlleva la hora del baño). Ni antes ni después del baño.
  • Si los peques no quieren ir a dormir y se enfadan, difícilmente lograremos que se relajen. Algo similar sucede si están demasiado cansados: probablemente el masaje les moleste. Tampoco querremos despertar a un bebé que está quedándose dormido.
  • Si nuestros hijos se despiertan demasiado activos, como para saltar de la cama, o hambrientos, tampoco podremos “retenerlos”. Además, no tendría ningún sentido.

No tendría sentido forzar ninguna de las situaciones anteriores. Hemos de recordar que la función última del masaje es la de comunicarnos con el mundo corporal y emocional del niño a través del tacto, de la mirada, de la voz… y si estamos o están alterados o nerviosos los beneficios del masaje se disipan.

Claro, que no todo es blanco ni negro, y lo que hoy ha sido un mal baño o un mal día para irse a la cama, en otra ocasión puede ser estupendo. Con ello quiero decir que no hemos de desestimar ningún momento para la realización del masaje infantil, y hay que ser pacientes e intentarlo otros días que nos parezcan más propicios.

Además, ya que el masaje cuenta entre sus beneficios la relajación y la normalización del sueño, podemos seguir intentándolo en esos momentos, tras el baño y antes de dormir, pues así, como el pez que se muerde la cola, el niño podría acabar disfrutando del masaje, del baño y del sueño. No hay que tirar la toalla a la primera de cambio.

Otro punto a tener en cuenta es el de buscar momentos diferentes para el masaje. Tal vez descubramos que para nuestros hijos el mejor momento es después de comer o después de ir al baño, por poner dos ejemplos que no hemos contemplado más arriba porque no corresponden a “la mayoría”.

También hay que mirar cuándo estamos relajados nosotros, que, como con los bebés, podemos tener mejores y peores días, mejores y peores momentos. Hoy a la hora del baño del peque podemos estar agotados y con ganas de terminar rápidamente y otro día tendremos ganas de deleitarnos. Tal vez un domingo por la mañana al despertar estemos más dispuestos y contagiemos esa tranquilidad a nuestros hijos para disfrutar todos de un verdadero momento de relax.

Aún así, es posible que el masaje se convierta en un momento nada relajado, por lo que habremos de tener paciencia, continuidad e ir probando distintos momentos y modalidades masajeadoras. Una alternativa muy buena al masaje son las caricias, las cosquillitas y rascar suavemente. Si a nosotros nos encanta… ¿cómo no va a gustarle a los bebés? Al final, encontraremos cuáles son los mejores momentos para dar un masaje al bebé o niño.

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