A la playa con el bebé: nueve consejos que te simplificarán la vida

A la playa con el bebé: nueve consejos que te simplificarán la vida
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Ir a la playa con un bebé pequeño puede convertirse en toda una odisea, incluso hay quienes prefieren otros destinos hasta que el niño crezca un poco. Pero no es una misión imposible. De hecho, es una experiencia tan divertida y enriquecedora para ellos que es algo que os recomiendo.

Seguramente muchos ya tengan las maletas preparadas o estaréis por ir con el bebé a la playa por primera vez. A continuación, te damos nueve consejos que te simplificarán la vida.

Lleva lo imprescindible

El cochecito y el baúl de los juguetes déjalos para terrenos más amigables. En cambio, utiliza un portabebé y elige los dos juguetes favoritos del bebé (que sean pequeños, pero no tanto como para perderse en la arena). La playa tiene cosas muy interesantes y divertidas para jugar como la arena o las olas.

Lleva además un par de pañales, toallitas y una muda de ropa para cambiar al bebé.

Protección solar antes de salir de casa

Una rutina que debes incorporar cuando hay niños es aplicar la crema con protección solar antes de salir de casa. Hacerlo en la playa con la arena es misión imposible.

Debes aplicar una capa espesa por todo el cuerpo, también en aquellas partes que solemos olvidar como nuca, empeines y orejas, al menos 20 minutos antes de la exposición al sol.

Los bebés no deben exponerse directamente a los rayos del sol, debido a que su delicada piel corre el riesgo de quemaduras, así que mejor siempre a la sombra. En bebés que empiezan a caminar y es imposible mantenerlos bajo la sombrilla, debéis aplicar una crema solar SPF 50+ con filtro físico o mineral (evitar las de filtro químico), para pieles sensibles, hipoalergénica y sin PABA.

Crea un sitio con sombra

No olvides llevar una sombrilla si vas con el bebé. Necesita un espacio de sombra donde pueda descansar o echarse una siesta. Hoy en día hay soluciones súper prácticas como pequeñas tiendas que cubren del sol y el viento. Asegúrate que tengan una alta protección frente al sol y permitan la ventilación.

¡Al agua patos!... poco a poco

Procura que al acercarte al mar no haya niños gritando o corriendo ya que el bebé puede asustarse y no querer entrar, especialmente si es el primer baño del bebé en el mar.

Al principio, mójale sólo los pies y mételo poco a poco, sólo en la orilla y ten cuidado con las olas. No lo sueltes ni un momento y procura no extender el baño más de 10 minutos.

Una piscina hinchable

piscina-hinchable

Una buena idea si tienes un bebé pequeño es llevarle una pequeña piscina hinchable a la playa, rellénala con un poco de agua (si es del grifo, mejor) para que el bebé pueda refrescarse y jugar allí tranquilamente sin salpicaduras ni olas.

Eso sí, no le quites ojo de encima, recuerda que apenas unos centímetros pueden provocar un ahogamiento.

Haz de la arena una aliada

Una de las grandes preocupaciones de los padres a la hora de ir a la playa con el bebé es la arena. Es inevitable que el bebé se la lleve a la boca, querrá probar su textura y muy probablemente también su sabor.

No pasa nada porque lo haga, tal vez descubra que no le gusta y no lo vuelva a hacer, pero no es recomendable que lo tome como costumbre porque puede estar sucia, haber restos de colillas o envoltorios, por tanto hay que intentar evitarlo. Cuando veas que se lleva arena a la boca, distráele y propónle otro juego más divertido.

La arena mojada de la orilla es menos tentadora de llevar a la boca y es ideal para crear formas y construcciones con el cubo y la pala.

Elige las horas más frescas

Caer a la playa a la una del mediodía no es buena idea si tienes un bebé pequeño. Evita las horas centrales del día, entre las 12 y las 18, en las que el sol es demasiado fuerte.

En cambio, podéis ir un rato por la mañana y otro por la tarde, a partir de las seis, cuando el sol empieza a dar un poco de tregua. El atardecer es la mejor hora para ir con el bebé a la playa.

Más protección para el sol

Además de la crema solar, protege a tu bebé con un sombrero y con ropa ligera. Si vas a tumbarle en la arena a dormir, coloca una toalla y asegúrate que siempre le da la sombra.

Hidrata al bebé

Es muy importante mantener al bebé siempre hidratado puesto que son más vulnerables a la deshidratación que los adultos. Una excesiva pérdida de líquidos puede tener graves consecuencias para su organismo, es por ello que hay que tener especial precaución en verano.

Si es amamantado, sólo basta con ofrecer el pecho con más frecuencia. Si tiene menos de seis meses, no hace falta darle agua extra. Si es mayor, lleva una botella de agua mineral y ofrecerle con frecuencia.

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