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La crisis, ¿enemiga de la buena alimentación?

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Puede que la crisis esté favoreciendo la lactancia materna, lo cual es una estupenda noticia para esos bebés que toman el mejor alimento durante sus primeros meses y lo hacen durante más tiempo que antes. Pero a la hora de comer sentados a la mesa, por desgracia la crisis parece ser enemiga de la buena alimentación infantil y de toda la familia, al menos en ocasiones.

Muchas familias tienen menos dinero, y las dietas saludables a menudo resultan más caras que las insanas. Hay estudios que vinculan la obesidad (en los países desarrollados) a las clases sociales bajas, porque consumen más comida basura.

Es más fácil y más barato llenar la cesta de la compra (y el estómago) con bollos que con frutas, con precocinados y productos repletos de grasas saturadas que con pescado. Si optamos por los alimentos más sanos todavía, los ecológicos, el precio va subiendo. Pero no es imposible comer bien a pesar de la crisis.

Teniendo en cuenta que el exceso de peso y la obesidad son males al alza en España y en el resto del mundo desarrollado, hemos de hacer un esfuerzo por no vincular la crisis con una mala alimentación. Os recordamos en este punto los consejos para que los niños coman bien a pesar de la crisis.

Pero es que para ello hace falta mucha información, y muchas familias no suelen interesarse por los temas nutricionales. Tampoco las autoridades hacen demasiado esfuerzo por la formación de la población, falta concienciarse sobre la importancia del tema y que la industria de la comida basura no sea tan poderosa.

No obstante, sí destacamos alguna labor en las escuelas, donde los niños aprenden de primera mano gracias a algunas campañas (que esperamos que sigan en marcha aun a pesar de la crisis) lo buenos que son algunos alimentos, como las frutas propias de cada lugar.

Pero claro, si estos niños se llevan un día dos mandarinas a casa y el resto del año no tienen para postre en casa las frutas, poco se puede hacer para favorecer su salud. Y no todas las frutas son tan caras, de hecho podemos encontrar frutas y verduras más baratas que los “bollos”. Las legumbres son otros alimentos económicos.

Consumir alimentos de temporada y de origen local suele abaratar los precios. Los congelados no tienen por qué alterar la calidad nutricional de alimentos como carnes y verduras. Huyamos de las marcas caras y de los caprichos poco sanos. Elaboremos nuestros alimentos con ingredientes saludables (pan, yogures…) y demos ejemplo a los peques con nuestra propia alimentación.

La crisis puede ser enemiga de la buena alimentación, pero no tiene por qué. Que la crisis no se convierta en una excusa para caer en lo fácil y lo rápido o para olvidar lo verdaderamente importante.

En Bebés y más | En tiempos de crisis el Estado debería invertir más en lactancia materna, La comida de casa en el comedor del colegio, Consejos para que el niño aprenda una correcta nutrición, Decálogo para una alimentación infantil sana

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