
Tras dos largas semanas de mudanza en casa, por fin puedo decir que ya estamos instalados en nuestro nuevo hogar. Tras muchos días sin hacer ninguna actividad productiva con mi hijo, hoy me he decido a retomar nuestros momentos juntos en la cocina para preparar esta receta de tarta de queso y limón. Un clásico que tiene muchas versiones.
Me he dado cuenta que los niños, al menos mi hijo de dos años, son muy sensibles al cambio de casa, primero por el cambio que supone en sí el dejar tu antiguo hogar, con sus energías, vecinos… y segundo porque es muy difícil prestarle la atención que necesita o sueles darle normalmente y pasar tiempo con tu hijo de forma relajada y de calidad.
Me he dado cuenta que realmente no es lo mismo pasar tiempo con tu hijo que dedicarle tiempo a tu hijo. Yo paso la mayor parte de las horas del día junto a él y esas horas estoy casi al 100% por él, más que nada porque sigo dándole el pecho y cuando intento sentarme frente al ordenador a trabajar desde casa, lo tengo cada 10 minutos reclamando mi atención y pidiendo teta, aunque se distraiga con sus juguetes, necesita interrumpirme para sentir que sigo pendiente de él, cosa totalmente natural en los niños, por lo que un buen día decidí ni siquiera intentar mirar el mail cuando estoy con él.
Y como parte de mi trabajo es cocinar con niños, pues es mi pequeño truco para trabajar y pasar tiempo divertido juntos. Y hoy, hemos vuelto a enfundarnos la cuchara de madera y el delantal y os hemos preparado esta receta fantástica de tarta de queso de limón adaptada de un libro de cocina para niños de cuando yo era una niña.
mi hijo y yo cocinando juntos He adaptado un poquito la receta sustituyendo el azúcar por sirope de agave, un endulzante natural muchísimo más sano que el azúcar y, para mí, muchísimo más bueno también.

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