Compartir
Publicidad
Uso de probióticos en niños: ¿cuándo administrarlos y qué recomiendan los pediatras?
Salud infantil

Uso de probióticos en niños: ¿cuándo administrarlos y qué recomiendan los pediatras?

Publicidad
Publicidad

Los probióticos son bacterias beneficiosas que viven en nuestro intestino, y que administradas en las cantidades adecuadas mejoran la salud general del organismo. Su uso, tanto en niños como en adultos, está cada vez más extendido, pero ¿qué características deben cumplir y cómo deben tomarse?

Hemos consultado un reciente informe, publicado por la Asociación Española de Pediatría de atención primaria (AEPap), sobre el uso de probióticos en niños. Te contamos todo lo que debes saber al respecto.

¿Qué son los probióticos?

probioticos

Los probióticos son microorganismos vivos que, tomados en las cantidades determinadas, ayudan a equilibrar la población de bacterias en el intestino, y a prevenir la expansión de cepas causantes de enfermedades.

Las características fundamentales que los probióticos deben cumplir son tres:

  • No pueden ser perjudiciales para la salud, bajo (casi) ninguna circunstancia.

  • Para que el probiótico pueda influir en los procesos metabólicos o actuar como moduladores de respuestas inmunitarias, deben adherirse correctamente al epitelio intestinal y colonizarlo.

  • Deben existir ensayos clínicos que certifiquen sus propiedades, si bien este criterio puede ser difícil de establecer en muchas ocasiones.

Los probióticos más empleados en la práctica clínica incluyen levaduras (Saccharomyces cerevisiae) y bacterias de diferentes géneros (Lactobacillus, Streptococcus, Enterococcus, Pediococcus, Bifidobacterium, Propionibacterium, Bacillus, Escherichia).

¿Cuándo está indicado su uso?

Según podemos ver en el informe de la AEPap, hay ciertas situaciones en las que se cuenta con evidencia de ensayos clínicos que demuestran la eficacia de un determinado probiótico. Estas situaciones serían las siguientes:

Diarrea aguda provocada por un virus

Diarrea

Diversas sociedades científicas como la Academia Americana de Pediatría (AAP), La Sociedad Europea de Gastroentorología Pediátrica (ESPGHAN) o la Sociedad Europea de Enfermedades Infecciosas Pediátricas (ESPID), recomiendan el uso de probióticos como tratamiento complementario a la rehidratación oral, pues se ha demostrado que determinadas cepas pueden ayudar a reducir la intensidad y duración de los síntomas.

Los probióticos recomedados en esta situación serían el Saccharomyces boulardii, el Lactobacillus GG y el Lactobacillus reuteri.

Diarrea asociada a antibióticos

El uso preventivo de probióticos durante la administración de antibióticos ayudaría a reducir el riesgo de diarrea en un 52%, según un análisis realizado por la ESPGHAN en 2016. Por ello, los pediatras de la AAP también recomiendan su uso.

Los probióticos que se han demostrado eficaces en esta situación serían el Saccharomyces boulardii y el Lactobacillus GG.

El pediatra será quien nos recomiende el mejor probiótico a tomar y cómo debemos administrárselo a nuestros hijos, si bien es importante recalcar que el tratamiento debe comenzarse antes de que aparezcan signos de diarrea, pues en ese caso carecería de utilidad.

Enterocolitos necrotizante

prematuros

La enterocolitis necrotizante es un enfermedad que puede llegar a ser mortal en bebés prematuros, por lo que se han realizado ensayos y metaanálisis enfocados a prevenir su incidencia mediante el uso de probióticos.

En este sentido, la Cochrane Neonatal Review Group recomienda un uso sistemático de probióticos en prematuros, excepto en aquellos de muy bajo peso para la edad gestacional (menos de un kilo) debido a la falta de datos específicos en este grupo de riesgo.

Sin embargo, el Grupo de Nutrición y Metabolismo Neonatal de la NENeo, considera que el uso de probióticos debería tenerse en cuenta también en prematuros por debajo de las 32 semanas o los 1.500 gramos de peso, incluidos los menores de un kilo, si bien este caso debe someterse a una estrecha monitorización.

Cólicos del lactante

Se han analizado los datos de los ensayos realizados, y se ha visto que el probiótico a base de Lactobacillus reuteri ayuda a reducir los episodios de llanto, regurgitaciones y número de deposiciones al día del bebé.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que son varios los factores que pueden modificar la microbiota del bebé: tipo de parto, forma de alimentarse, antecedentes familiares de alergia... De ahí que exista un amplio debate en torno a la eficacia real de este tratamiento en todos los casos de cólicos del lactante.

Enfermedades atópicas

Según explican desde la AEPap, los metaanálisis más recientes parecen coincidir en que el uso de probióticos durante el embarazo y posteriormente en el bebé no tienen ningún efecto en el desarrollo de enfermedades atópicas como el asma, la rinoconjuntivis alérgica y la alergia alimentaria.

Sin embargo, sí parece observarse una reducción en el riesgo de que el bebé desarrolle eccemas. No obstante, los expertos insisten en la poca evidencia de calidad que existe como para recomendar su empleo de forma rutinaria.

Tolerancia oral cuando hay APLV

APLV

En lo que respecta a los bebés con APLV, tanto mediada por IgE como no mediada por IgE, hay pocos estudios realizados al respecto sobre los beneficios de los probióticos a la hora de alcanzar antes la tolerancia oral a este alimento.

En 2012, se comparó la evolución de 55 lactantes diagnosticados de APLV a los que se dividió en dos grupos: 28 de ellos recibieron una fórmula hidrolizada, y los otros 27 la misma fórmula pero sumplementada con Lactobacillus GG. Al año, el porcentaje de niños que había alcanzado la tolerancia oral fue significativamente mayor entre aquellos que habían recibido probióticos.

Sin embargo, es muy importante tener en cuenta que algunos probióticos contienen trazas de proteínas de leche de vaca, por lo que es fundamental consultar siempre con el médico antes de ofrecérselos al niño.

¿Cómo se administran los probióticos?

yogur

En la actualidad existen numerosos productos comercializados con probióticos en su composición:

  • Productos alimentarios

Hay algunos alimentos enriquecidos con probióticos, si bien una de las fuentes principales y naturales es el yogur, en donde podemos encontrar los Lactobacillus y Bifidobacterium que a menudo se utilizan para fermentar la leche. Otra opción es crear tu propio kefir, pues también son múltiples sus beneficios.

  • Probióticos con una presentación similar a la de los medicamentos

Como decíamos al inicio, hay muchos tipos de probióticos y cada cepa tiene unas características diferentes y una acción no siempre equivalente.

Por eso, los pediatras recomiendan que antes de adquirir un probiótico bajo esta presentación, nos aseguremos de que contiene la cepa adecuada, tanto en número como en condiciones de viabilidad, y que no presenta riesgos de contaminación por otros organismos o alérgenos no deseables, como el huevo o proteínas de leche de vaca, en el caso de los alérgicos.

¿Qué efectos adversos tienen?

Los pediatras de la AEPap aseguran que el uso de probióticos en individuos sanos es seguro, si bien en los últimos años se han aplicado para tratar un amplio abanico de patologías, algunas de ellas relacionadas con factores implicados en un mayor riesgo para desarrollar complicaciones.

Por todo ello, es fundamental consultar siempre con el médico, seguir sus indicaciones en cuanto a administración, y leer correctamente el etiquetado del producto en caso de existir alguna alergia alimentaria.

Fotos | Pixabay, iStock

Vía | "Probióticos: luces y sombras" (AEPap)

Temas
Publicidad
Comentarios cerrados
Publicidad
Publicidad
Inicio