Así deben ser los protectores solares infantiles para prevenir el cáncer de piel a futuro

Así deben ser los protectores solares infantiles para prevenir el cáncer de piel a futuro
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Hay una máxima que los expertos repiten constantemente: "La piel tiene memoria". Todo lo que protejamos a los niños del daño solar en su infancia, contribuirá a prevenir enfermedades de la piel en el futuro, incluyendo el cáncer de piel.

Los datos lo demuestran. El uso regular de fotoprotectores antes de los 18 años de edad puede reducir la incidencia del cáncer de piel hasta en un 78 por ciento. Haber sufrido quemaduras solares siendo niños, es un factor de riesgo para el desarrollo del melanoma, un cáncer que se origina en los melanocitos, las células productoras de melanina.

Cómo debe ser el protector solar para que sea efectivo

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Décadas atrás no había la consciencia que tenemos hoy en día sobre la importancia de proteger la piel de los niños de los rayos solares. Pero afortunadamente hoy lo sabemos y tenemos a nuestro alcance muchísimos fotoprotectores, por eso es importante saber qué debemos mirar.

Deben tener:

  • Protección SPF 50+: los bebés y niños de 0 a 5 años deben utilizar una protección muy alta SPF 50+. A partir de los 6 años siempre alta (SPF30) o muy alta (SPF 50+). El Factor de protección solar (SPF por sus siglas en inglés) hace referencia a la capacidad de la crema para filtrar los rayos solares. Cuanto más alto sea, mayor será su protección.
  • Protección de alto espectro contra los rayos perjudiciales: la crema debe tener protección contra un alto espectro: rayos UVA (asociados al daño de la piel a largo plazo), rayos UVB (los que producen quemaduras) y contra rayos IR-A (infrarrojos).
  • Con filtros físicos o minerales: las cremas que contienen filtros químicos (oxibenzona, octocrileno, avobenzona, octisalato), no son recomendables para bebés y niños menores de tres años. Lo recomendable es que contengan filtros físicos o minerales (los más usados son óxido de zinc y dióxido de titanio), que aunque se crea que son los responsables del "efecto fantasma" al dejar rastro blanco en la piel, las fórmulas han evolucionado mucho en los últimos años y esta película es cada vez menos visible, e incluso transparente.
  • Resistentes al agua: los niños entran y salen del agua todo el día, por lo que es importante que sean muy resistentes y les sigan protegiendo. De todas formas, conviene repetir la aplicación cada dos horas. En la actualidad encontramos cremas con fórmulas ecológicas biodegradables que ayudan a proteger los océanos.
  • Hipoalergénicas: su fórmula no debe contener PABA (ácido paraaminobenzoico), una sustancia que puede provocar reacciones alérgicas de la piel.
  • Para pieles sensibles: deben ser fórmulas creadas para la delicada piel de bebés y niños, y en su caso, para necesidades específicas como pieles atópicas o con dermatitis.

Cuándo y cómo aplicar la crema solar

Cómo aplicarla. Se debe aplicar una cantidad generosa, una capa gruesa y uniforme de crema que cubra todas las partes del cuerpo. No hay que olvidar zonas como las orejas, el cuello, la nuca, las manos, parte posterior de las rodillas y los empeines de los pies.

Cuándo aplicarla. Antes se recomendaba aplicar la crema media hora antes de la exposición al sol, pero en la actualidad se sabe que protegen desde el momento en que se aplican. Aún así, con niños pequeños es más práctico aplicarla en casa tranquilamente antes de salir. Es importante, eso sí, reaplicar cada 2-3 horas.

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