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Creemos que los niños deben estar constantemente ocupados y estimulados. Pero el aburrimiento fomenta la creatividad e imaginación

Creemos que los niños deben estar constantemente ocupados y estimulados. Pero el aburrimiento fomenta la creatividad e imaginación
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El aburrimiento (en contra de lo que muchos padres puedan pensar) es beneficioso para los niños. En otras palabras, intentar que sus cabezas y sus cuerpos estén ocupados la mayor parte del tiempo que permanecen despiertos, puede interferir en algunas capacidades importantes relacionadas con los aprendizajes.

Hablo en concreto de la imaginación y la creatividad. Lo digo yo porque como madre de un niño muy intenso que necesita ‘aburrirse’ para relajar tensiones y evadirse, sé de lo beneficioso que resulta, y también puedo anticipar qué ocurriría con esa cabecita brillante si le forzara a realizar actividades impuestas más allá del horario escolar. Y además de decirlo yo, lo dicen cada vez más expertos y personas influyentes en diferentes paises. Por citar algunos ejemplos, tenemos a Teresa Belton, profesora de la Universidad de ‘East Anglia’ (Norwich / Reino Unido), a Meera Syal (que entre otras cosas es actriz, cantante y productora), y a Grayson Perry (un conocido artista y artesano de la cerámica).

El tiempo libre es, sobre todo, para disfrutar del aburrimiento

Sé que en ocasiones a los padres nos da un poco de ‘miedo’ que los peques tengan días libres o periodos de vacaciones: ‘con lo buena que es la rutina’, ‘qué harán ahora mis hijos con tantas horas por delante’, etc.

Si la primera intención es mantener sus días libres ocupados, sin dejarles escoger actividades, o preparar un sinfín de ejercicios para que repasen las tareas en casa, debemos reprimirnos, pararnos un poco y reflexionar sobre lo que necesitan de verdad.

Cuando uno no tiene nada que hacer, tiene también la oportunidad de escoger entretenimiento, cuando uno no tiene nada que hacer, puede pensar (creativa o críticamente), cuando uno no tiene nada que hacer puede quedarse quieto, o buscar alguien con quien hablar (esto es muy enriquecedor). Cuando uno no tiene nada que hacer y le ocupan ese precioso tiempo al 100 %, se acabaron las oportunidades de crear, pensar, hablar, relajarse, decidir.

La tecnología no ayuda a aburrirse

Pero cuidado, porque no es lo mismo poder aburrirse que mantenerse en línea para ocupar el tiempo libre. La tecnología cumple su función, pero es muy difícil relacionarla con la creatividad, además de que normalmente tampoco nos deja capacidad de decisión (¿cuántas veces hemos estado más minutos de los que hubiéramos querido en esa red social que afirmamos ‘nos hace perder tiempo’? ¿cuántas veces saltamos de sitio en sitio sin reflexionar?).

Ocurre también con la tecnología, y especialmente con la presencia en redes sociales, que los niños y adolescentes (en verdad los adultos también lo hacemos, para que negarlo) desean estar presentes, desean estar en línea, desean ser vistos… Cuando se quiere estar para los demás, se está menos con uno mismo, y esto anula las posibilidades de imaginar y crear.

Dice Teresa Belton que el aburrimiento puede ser una "sensación incómoda" si no lo manejamos bien, y sobre todo si pensamos que es 'obligado' estar ocupados; afirma también que la sociedad ha formado en nosotros expectativas de estar constantemente ocupados y constantemente estimulados

¿Y si de verdad nos interesa 'combatir' el aburrimiento?

Imaginaos que empieza a ser pesado escuchar 'mamá me aburro', 'papá qué puedo hacer ahora'..., como están acostumbrados a presiones, obligaciones, a veces a los peques les cuesta quedarse quietos pensando. Un recurso fácil sería encenderles la televisión, pero eso no ayuda mucho, y cuando se está cansado tampoco es buena idea poner sobre la mesa el tablero para jugar a las damas.

La doctora Belton reafirma nuestra creencia acerca de lo beneficioso que es el contacto con la Naturaleza: estimula la mente y pone en marcha la imaginación. Además libera tensiones (¡cómo no!).

Un atractivo añadido que supone el contacto con el mundo natural, es que no debemos preocuparnos de ofrecerles juguetes, aunque (y esto es importante), tampoco debemos inhibir las posibilidades de relacionarse libremente con los elementos naturales, a no ser - claro está- que ello pudiera suponer un peligro para ellos.

Y no penséis que Naturaleza es sinónimo de bosque sombrío o paraje lejano, también vale un parque con árboles, ese lago que nos queda cerca porque vivimos a las afueras de la ciudad, la playa, etc.

Se trataría en definitiva de permitir que se aburran a su aire, pero limitando a la vez el acceso a la televisión u ordenador, y si deseamos intervenir: ¡llevemosles cerca de la Naturaleza!

Imagen | Leonid Mamchenkov Vía | Huffington Post, BBC News En Peques y Más | Nuestros hijos también tienen derecho a aburrirse, Actividades extraescolares: ¿ayuda o sobrecarga en los niños?

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