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El método Kassing, una forma de dar biberón que perjudica menos la lactancia

El método Kassing, una forma de dar biberón que perjudica menos la lactancia
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El método Kassing es una forma de dar el biberón que se supone que interfiere menos en la lactancia natural y permite poner las condiciones para que existan menos posibilidades de que el bebé rechace luego el pecho o no tenga una succión adecuada.

Hay veces que, por muchas circunstancias, las madres que amamantan y desean seguir haciéndolo, dan algún biberón. Puede tratarse de bebés prematuros, niños que necesitan un complemento por recomendación médica o casos en los que la lactancia mixta termina imponiéndose.

En general, cuando hay que dar un complemento, se recomienda usar una cucharita en los más chiquitines o un vasito en cuanto sea posible. Así se evita que el niño se confunda y luego tenga dificultades para agarrar correctamente el pecho y succionar de manera efectiva. Sin embargo, dependiendo de quien deba alimentar al bebé o de la cantidad de complemento que se le de, muchas familias prefieren hacerlo usando un biberón.

En esos casos, si la familia decide usar biberón, hay que buscar la manera de que su uso perjudique lo menos posible la lactancia materna, sea porque existe la intención de mantener lactancia mixta, sea porque el uso del biberón es temporal y hay intención de recuperar la lactancia exclusiva. También puede usarse si la madre se está extrayendo leche para complementar lo que el bebé succiona por si mismo y si tienen grietas o heridas muy dolorosas que le impiden realmente la succión directa.

Con el método Kassing se trata de reproducir lo mejor posible las condiciones de la lactancia natural para tratar de paliar el efecto negativo de la diferente forma de succión entre la que se hace en el pecho y el biberón, pensando en hacer más sencilla la relactación o el mantenimiento de la lactancia materna mixta.

El método Kassing recrea las condiciones más parecidas al pecho, en cuanto a esfuerzo, estimulación y engache.

Hay que poner al bebé incorporado, como sentado, no imitando la posición de la lactancia natural. Hay que usar una tetina larga, blanda y redonda. Las tetinas “anatómicas” no se parecen en nada al pezón, por lo que debemos evitarlas. Que la tetina sea larga es importante, pues la idea es que pueda tocar el punto en el que se unen el paladar duro y el blando, igual que en la lactancia materna. Una longitud de entre 18 milímetros y 2 centímetros es la ideal.

No basta con dar el biberón, la idea es reproducir los mismos estímulos naturales de la lactancia, por lo que reproduciremos el reflejo de búsqueda tocando las mejillas del niño y sus labios, para que sea él el que llegue a engancharse solo. Con la boca abierta hay que dejarle mamar varias veces, siempre sentadito, con el tronco vertical, dejando que haga esfuerzo para succionar la leche y evitando que esta caiga en su boca por la gravedad. Además, durante la toma, que debe dirigir el niño en duración y cantidad, seguiremos tocando su mejilla con los dedos e ir sacando la tetina para empezar de nuevo.

El método Kassing es una forma de dar biberón que interfiere menos en la lactancia y puede ser una ayuda si debemos suplementar la lactancia materna y descartamos, tras intentarlas, las otras formas de ofrecer el complemento.

Más información | Alba Lactancia

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