Gemelos con síndrome de Transfusión Feto Fetal en el embarazo: en qué consiste y cómo afecta a los bebés

Gemelos con síndrome de Transfusión Feto Fetal en el embarazo: en qué consiste y cómo afecta a los bebés
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Un embarazo múltiple se asocia a un mayor riesgo de experimentar ciertas complicaciones durante la gestación o durante el parto, como compresión del cordón umbilical, cordones enredados o trenzados, o complicaciones de la placenta. Pero esto no quiere decir que vayan a suceder, simplemente es importante conocerlas, para estar informados y atajarlas cuanto antes.

Una de las enfermedades asociadas en exclusiva a una gestación múltiple es el síndrome de Transfusión Feto Fetal (STFF), que surge, en el 85-90% de los casos, entre las semanas 16 y 25 de gestación. Solo aparece en embarazos en los que dos o más fetos comparten una misma placenta, lo que se conoce como gemelos monocoriales.

Se caracteriza por un desequilibrio en el paso de flujos entre los fetos: uno de ellos recibe menos sangre, crece y orina menos, mientras que el otro, por el contrario, recibe más sangre, orina más y suele ser más grande. El feto que pasa sangre se denomina “donante” y el que recibe la sangre “receptor”.

Para solucionar este problema, que aparece en uno de cada 3.000 embarazos gemelares, se realiza una cirugía mínimamente invasiva, que separa a los fetos en dos placentas.

Diferentes tipos del síndrome, distinta gravedad

A través de la ecografía se pueden ver los efectos que esta alteración provoca en los bebés. Según la gravedad de los órganos afectados, el STFF se organiza en estadios del I al V, de más suave a fatal.

  • Estadio I. Discordancia de líquido amniótico entre el donante y el receptor y en el tamaño de las vejigas: el receptor presenta la vejiga distendida y llena durante toda la exploración, mientras que el donante tiene una vejiga de menor tamaño.

  • Estadio II. Y no se identifica la vejiga del feto donante.

  • Estadio III. Alteraciones graves de la circulación fetal del receptor y/o del donante por el aumento o disminución del volumen total de la sangre que circula por el organismo.

  • Estadio IV. Acúmulo de líquido en dos o más compartimentos fetales (subcutáneo, derrame pleural, ascitis, derrame pericárdico)) en cualquiera de los dos fetos. Uno de los dos fetos presenta un fallo cardíaco avanzado.

  • Estadio V. Muerte intrauterina de uno o ambos gemelos.

Causas desconocidas de STFF

Stff

En este síndrome del embarazo, el problema no lo tienen los fetos sino que está en la placenta. En los casos graves, el feto que entrega su sangre (donante) desarrolla una pérdida de volumen y el feto transfundido (receptor) recibe mucha sangre, provocando una sobrecarga de volumen que conducir a un fallo cardíaco. El feto donante reacciona reduciendo la pérdida de volumen, por lo que deja de orinar, lo que se traduce en una disminución de la cantidad de líquido amniótico, quedando como “envasado”.

El feto receptor, para intentar eliminar el exceso de volumen, aumenta la producción de orina, lo que hace aumentar el líquido amniótico.

El líquido amniótico en exceso aumenta el riesgo de rotura prematura de membranas y de [parto prematuro](https://www.bebesymas.com/embarazo/como-prevenir-riesgo-parto-prematuro) por la distensión uterina.

Resulta difícil de descubrir si no es con una ecografía, ya que la embarazada no siempre tiene síntomas de STFF. Si se presentan, las más frecuentes son:

  • Distensión abdominal. Hay un aumento del volumen del abdomen. Se diferencia del crecimiento normal de la barriga del embarazo, porque se produce en pocos días y con molestias asociadas a presión abdominal.

  • Contracciones. El aumento del líquido amniótico en el saco del feto receptor puede provocar contracciones, que se caracterizan por sensación de presión abdominal y endurecimiento de la zona inferior del abdomen.

Es vital un diagnóstico y tratamiento temprano

La única forma de detectar el síndrome de Transfusión Feto Fetales es mediante una ecografía. Así puede observarse si el feto donante tiene poco líquido amniótico en su saco y no es posible ver su vejiga o se ve muy reducida de tamaño porque casi no produce orina. En contraste, el receptor, suele presentar una gran cantidad de líquido amniótico en su bolsa y una vejiga muy distendida por presentar un aumento de la producción de orina.

En algunas ocasiones, se observa una discordancia en el tamaño y peso estimado de ambos fetos, siendo el receptor más grande que el donante.

Esta enfermedad requiere un tratamiento urgente, en los días siguientes al diagnóstico, dado que puede progresar rápidamente. De no detectarla a tiempo, hay un alto riesgo de muerte neonatal: el 100% de los casos si aparece antes de las 20 semanas, y del 80% si aparece entre las 21 y las 26 semanas. Y de no ser así, tasas de discapacidad neurológica entre el 40-80 por ciento.

Son esenciales el diagnóstico temprano y un tratamiento urgente.
  • La primera opción para el síndrome de transfusión feto fetal severo es la cirugía fetoscópica.

Esta cirugía mínimamente invasiva se utiliza desde los años 90. Consiste en una incisión en la piel de unos 3 mm y se inserta una cánula (trocar) hasta el interior de la cavidad uterina a través de la que se introduce una cámara y la fibra láser. En la mayoría de casos se realiza con anestesia local y sedación para que la gestante esté más relajada. Así, la mujer está dormida, pero respirando por sí misma.

Tras identificar las comunicaciones vasculares, estas se coagulan con láser, eliminando todas las conexiones vasculares entre los fetos y dividiendo la placenta única en dos zonas placentarias independientes, como si se tratara de una gestación bicorial.

Después de la cirugía, la madre debe estar en cama las primeras 24 horas en reposo absoluto. Si en una primera ecografía no se ven complicaciones recibe el alta las 24 horas y se realizan controles ecográficos cada semana. Deberá guardar reposo, sin trabajar.

  • Una segunda opción es realizar un amniodrenaje, que consiste en introducir una aguja en el interior de la cavidad amniótica con el objetivo de extraer el exceso de líquido amniótico del saco del receptor y, así, reducir la presión y el riesgo de parto pretérmino.

Los resultados obtenidos con este método son claramente inferiores al láser y por tanto, se reserva su uso para casos en los que el láser no es posible o está contraindicado.

Con esta terapia se consigue prolongar la gestación, pero solo es un tratamiento sintomático, no trata la causa de la enfermedad, que es la presencia de la transfusión a través de las anastomosis ya mencionadas.

Sin embargo, con la cirugía se consigue supervivencia de al menos un feto en un 85-90% de los casos, y de ambos fetos en, aproximadamente, el 65% de los casos. Las tasas de secuelas neurológicas también se reducen mucho: son de alrededor del 5%.

Vía | Hospital Universitario Clínic de Barcelona

Fotos | iStock

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