El psicólogo Rafa Guerrero, sobre la relación entre los hermanos: "Es muy importante el número que yo ocupe dentro de mi familia"

Dos hijos que crecen bajo el mismo techo pueden vivir infancias muy distintas y llegar a ser adultos casi opuestos

orden-hermanos
Sin comentarios Facebook Twitter Flipboard E-mail
redaccion

Redacción Bebés y más

Editor
redaccion

Redacción Bebés y más

Editor

Muchos padres con más de un hijo se lo han preguntado alguna vez: si los han criado igual, en la misma casa y con las mismas normas, por qué uno es tan tranquilo y el otro no para quieto, o por qué a uno le cuesta tanto lo que al otro le sale solo. La personalidad se va formando con lo que cada uno trae de serie y con lo que vive, y por eso se suele dar por hecho que los hermanos tienen que parecerse, aunque compartir techo y experiencias no basta para que dos personas acaben siendo iguales.

De eso habla el psicólogo Rafa Guerrero, doctor en Educación y especialista en desarrollo emocional infantil, en un vídeo en redes sociales y que arranca con una pregunta muy directa: “Misma familia. Misma casa. ¿Misma infancia? No necesariamente”.

Crecer juntos no significa ser adultos iguales

Para Guerrero, que dos hermanos sean tan distintos tiene una explicación, porque “crecer en una misma familia no significa vivirla de la misma manera”. Pueden compartir padres, casa y buena parte de lo que les pasa y, aun así, llegar a la edad adulta con formas de ser muy diferentes, “incluso, en algunos aspectos, opuestos”, según explica.

La clave está en que cada uno vive esa infancia desde su propio sitio. “Cada hijo ocupa un lugar diferente, tiene su propio temperamento y establece vínculos particulares con quienes lo rodean. Y nosotros, como padres, tampoco nos relacionamos exactamente igual con cada uno de nuestros hijos”, señala. Entre esas variables, el psicólogo da mucho peso al orden de nacimiento: “No es lo mismo ser el hermano mayor que ser el hermano pequeño. No es lo mismo tener un temperamento que tener otro. Qué importante es el número que yo ocupo dentro de mi familia”.

La relación de los padres con cada hijo es diferente

El otro gran factor son los propios padres, que, aunque intenten ser justos, no tratan igual a todos sus hijos. “No nos relacionamos igual con el mayor que con el pequeño... no nos relacionamos igual con la niña que con el niño”, reconoce Guerrero, y explica que en esa forma de relacionarnos pesan los estereotipos, los miedos y también la historia de cada adulto, “con nuestros traumas, con nuestras angustias, con nuestras preocupaciones”.

Por eso cree que entender esas diferencias ayuda a mirar la infancia de los hijos con más calma, sin esperar que todos respondan igual a lo mismo, porque, como resume el psicólogo, no existe una única experiencia de una misma familia.

Foto | Magnific

Inicio