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Niño de ocho a diez años: todo sobre el desarrollo físico y cognitivo en esta etapa de la infancia

Niño de ocho a diez años: todo sobre el desarrollo físico y cognitivo en esta etapa de la infancia
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Nuestros niños siguen creciendo y continuamos nuestro repaso por las etapas de crecimiento del niño para detenernos en la etapa entre los ocho y los diez años.

Los niños van ganando autonomía e independencia, pero siguen necesitando de los padres en cada paso que dan. Aunque en esta etapa también veremos cómo las amistades empiezan a consolidarse como una pieza fundamental en su vida.

Es importante que para un desarrollo sano, tanto físico como a nivel cognitivo, sigan pautas de alimentación saludable, duerman lo suficiente y practiquen ejercicio a diario. En cuanto al desarrollo emocional, es clave que busquemos momentos para conectar con ellos y fomentar una buena comunicación, algo que beneficiará de cara a la adolescencia que se acerca.


Desarrollo físico del niño de ocho a diez años

A partir de los ocho años, comienzan a darse algunos cambios físicos, antes en las niñas que en los niños. Está dentro de la normalidad que la pubertad se inicie entre los 8 y los 13 años en las niñas y entre los 9 y los 14 años en los niños. Este amplio intervalo de edades está condicionado, en gran medida, por factores genéticos, responsables de alrededor del 75-80 % de esta variabilidad.

Si aparecen señales sexuales antes de los ocho años en las niñas y los nueve en los niños, se habla de pubertad precoz.

Durante la pubertad tiene lugar el "estirón" puberal. Un rápido crecimiento, que les hace ganar en torno a un 25 por ciento de la talla que tendrán de adultos, y un 40 por ciento de su peso final.

Pero el rango de edad en el que sucede este episodio es bastante amplio, por lo que entre los ocho y los diez años podemos ver mucha disparidad en la talla de los niños. Algunas niñas aún son muy pequeñitas, mientras que otras han empezado a dar el estirón, y lo mismo ocurre entre los niños.

El primer cambio que se produce en las niñas es el desarrollo mamario: los pechos comienzan a inflamarse y la zona del pezón se endurece.

En el caso de los niños, se producen cambios es los testículos. Entre los nueve y los 11 años el escroto se oscurece, se modifica el aspecto de la piel y crecen de tamaño.

Dolores de crecimiento

En esta etapa que da comienzo a los cambios físicos en niños y niñas, es posible que se den los conocidos como dolores de crecimiento. Son dolores óseos causados por el crecimiento de los huesos, el estiramiento de los músculos y con ellos los vasos sanguíneos y los nervios.

Los dolores aparecen principalmente de noche, a veces durante la siesta, y no son reumáticos ni articulares, o sea no se localizan en rodillas ni tobillos ni hay manifestaciones externas como hinchazón o enrojecimiento.

Suelen aparecer aquellas noches que el niño ha hecho mucha actividad física durante el día y en el otoño, época en la que se producen “los estirones” con mayor frecuencia.

Alimentación y sueño del niño de ocho a diez años

Es muy importante afianzar correctos hábitos alimenticios en esta etapa. Para comenzar el día, deben tomar un desayuno completo que incluya un producto lácteo, cereales, fruta y una pequeña cantidad de materia grasa (mantequilla o aceite de oliva) que aportan vitamina A y energía. El desayuno debe cubrir el 35% de las necesidades energéticas. La comida el 35%, la merienda 10-15%, y la cena el 25-30% de las necesidades energéticas.

Es recomendable que tomen cinco piezas de fruta al día, una ración al día de carne, pescado o huevo, y aumentar la ingesta de verduras y hortalizas en platos que les resulten atractivos. Los cereales y las legumbres les aportan la energía que necesitan para hacer frente a las rutinas cotidianas.

En cuanto al sueño, es recomendable no cenar muy tarde para no interferir en el sueño. Según recomiendan los expertos, en esta etapa los niños deberían dormir entre nueve y 11 horas diarias.

Desarrollo cognitivo del niño de ocho a diez años

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Este es el periodo de las operaciones concretas, se comienzan a manejar conceptos espaciales, temporales y numéricos, lo que abre paso a los aprendizajes escolares que será uno de los hitos más importantes de esta etapa.

Los trastornos adaptativos o reactivos de carácter transitorio en este periodo se caracterizan por la aparición de dificultades en los aprendizajes escolares, que a menudo son fuente de preocupación y angustia en los padres, o bien pueden estar determinados por exigencias excesivas y no acordes con las capacidades del niño.

Tienen un habla bien desarrollada y usan la gramática correctamente la mayor parte del tiempo, aunque es posible que todavía deban esforzarse en ortografía y gramática en su trabajo escrito.

Muchos niños entre los ocho y los diez años son grandes lectores, y los libros se convierten en uno de sus pasatiempos favoritos. 

Desarrollo emocional del niño

El niño es ahora sumamente sensible y celoso de su intimidad. Debemos tener mucho cuidado con lo que hablamos delante de otros, ya que puede sentirse profundamente humillado si los padres o los profesores señalan en público sus errores, sus miedos o inseguridades o hablan de él.

Su mundo ya no son sólo sus padres, sino que los amigos y compañeros comienzan a ganar peso en su vida. Las opiniones de sus amigos se vuelven cada vez más importantes. Es posible que no cuenten a mamá y a papá todo lo que les pasa, sino que los amigos y compañeros pasen a ser sus confidentes. Los padres tienen que tolerar y entender este paso no como una falta de confianza sino como un desarrollo en la autonomía.

Es una etapa en la que comienzan a hacer preguntas sobre sexualidad y es recomendable hablar con ellos con claridad y responder a sus dudas con total naturalidad.

Autonomía del niño de ocho a diez años

El niño es cada vez más autónomo, por lo que es conveniente aumentar las responsabilidades que tiene en la dinámica familiar, haciéndolo parte de los quehaceres habituales como recoger la mesa, poner el lavavajillas o separar la ropa para lavar.

Dependiendo de la madurez del niños, es posible que empecéis a darle pequeñas responsabilidades en las que tenga que salir solo a la calle como bajar a sacar la basura o a comprar el pan (si está cerca), que vaya a la casa de una vecina a llevar cualquier cosa, o a buscar el correo.

Son pequeños pasos que van fomentando su autonomía, a la vez que aprenden a moverse solos en sitios públicos y a socializar con desconocidos.

Sociabilidad del niño de ocho a diez años

Es la etapa de la socialización y de los aprendizajes escolares por excelencia. Ahora el contexto extrafamiliar, el colegio y el mundo de los pares son el centro de atención y desarrollo del niño.

La relación con sus pares comienza a ser muy importante en su vida. Los amigos se convierten en elemento fundamental para consolidar la identidad y la personalidad independiente del niño.

Es posible que empiecen a hacer planes con sus amigos los fines de semana, pero todavía deben estar supervisados por un adulto que les vigile.

Otras etapas en el desarrollo del bebé y el niño

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