Trastornos del comportamiento alimentario en niños y adolescentes: síntomas que deben ponernos en alerta

Trastornos del comportamiento alimentario en niños y adolescentes: síntomas que deben ponernos en alerta
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Los trastornos del comportamiento alimentario (TCA) son un grupo de alteraciones graves de salud que repercuten no sólo en la salud de la paciente sino también a nivel social y familiar.

Aunque se trata de patologías que suelen aparecer en la adolescencia, cada vez se diagnostican casos antes. Es fundamental que los padres y el personal que se relaciona con la infancia conozca los signos de alarma de estas enfermedades para poder hacer un diagnóstico temprano y plantear un tratamiento lo antes posible.

¿Cuáles son los principales trastornos del comportamiento alimentario?

La Academia Americana de Psiquiatría regula el diagnóstico de estos trastornos y los divide actualmente en anorexia nerviosa, bulimia nerviosa, trastorno por atracón y otros trastornos específicos menos conocidos.

- Anorexia nerviosa en niños y adolescentes

Los niños y niñas con anorexia nerviosa muestran una excesiva preocupación por el peso, lo que les lleva a disminuir considerablemente lo que comen; esto ocasiona una pérdida de peso grave y una malnutrición progresiva. Tienen un miedo intenso a ganar peso y una alteración de la percepción de su imagen corporal.

Además de disminuir la ingesta, a veces realizan ejercicio físico intenso.

Dentro de la anorexia nerviosa pueden distinguirse dos tipos: un tipo restrictivo, en el que disminuyen mucho la ingesta de alimentos y un tipo purgativo, en el que tienen momentos de ingesta incontrolada usando después técnicas purgativas (vómito, laxantes y/o diuréticos).

- Bulimia nerviosa en niños y adolescentes

En este trastorno, son frecuentes los atracones de comida, seguidas de conductas purgativas. Durante estos atracones suelen ingerir grandes cantidades de comida muy calórica en poco tiempo; luego aparece la culpa y tratan de contrarrestarlo vomitando, con laxantes o diuréticos y/o haciendo ejercicio físico intenso.

Entre los atracones, suelen comer muy poco. Al igual que las personas con anorexia nerviosa, tienen mucho miedo a engordar y tienen una imagen distorsionada de su aspecto. En este caso, los niños y las niñas suelen tener un peso normal, en algunos casos incluso sobrepeso.

- Trastornos por atracón

En este trastorno, los pacientes ingieren grandes cantidades de comida en periodos cortos de tiempo con sentimientos de culpa y de pérdida de control después. A diferencia de la bulimia, no realizan luego conductas compensatorias (como vomitar), por lo que pueden llegar a ganar mucho peso.

- Otros trastornos específicos:

Se incluyen aquí trastornos similares a los anteriores que no cumplen todas las características, como la anorexia nerviosa atípica, la bulimia y el trastorno por atracones de duración limitada o frecuencia baja, el trastorno purgativo o el trastorno alimentario nocturno.

- Anorexia nerviosa atípica: se cumplen los criterios de anorexia nerviosa salvo el peso, que aunque haya bajado notablemente sigue estando en límites normales para su edad

- Bulimia nerviosa de frecuencia baja o duración limitada: se cumplen todos los criterios de bulimia nerviosa salvo que los atracones se producen con menos frecuencia (menos de una vez a la semana o durante menos de 3 meses)

- Trastorno por atracones de frecuencia baja o duración limitada: se cumplen todos los criterios de trastorno por atracones salvo que los atracones se producen con menos frecuencia (menos de una vez a la semana o durante menos de 3 meses)

- Trastorno purgativo: existen comportamientos purgativos como provocarse el vómitos, toma de laxantes o diuréticos, sin que haya atracones previos.

- Trastorno alimentario nocturno: episodios recurrentes de ingesta de alimentos por la noche (bien al despertarse del sueño o bien después de cenar). esta ingesta produce malestar.

¿Son frecuentes estos trastornos?

Desgraciadamente sí. Se calcula que la anorexia nerviosa tiene una prevalencia del 4% y la bulimia en torno al 2%. Afectan fundamentalmente a adolescentes mujeres de entre 14 y 18 años, aunque cada vez se están viendo más casos en niñas más pequeñas, especialmente en la anorexia nerviosa.

Estos trastornos pueden afectar también a varones, pero son mucho más raros, con una relación mujer/hombre de 10/1. Son más frecuentes en determinadas profesiones como deportistas, modelos o bailarines/as.

Síntomas de alerta de trastornos de la conducta alimentaria

anorexia

El diagnóstico y tratamiento tempranos pueden ayudar a tener una buena evolución, por lo que es fundamental detectar estos trastornos a tiempo.

Existen algunos comportamientos que deben alertarnos:

  • Preocupación excesiva por su imagen y por el peso.
  • Pérdida de peso excesiva o variaciones de peso frecuentes.
  • Forma especial de comer: eliminar alimentos, quitar la grasa, esconder comida, trocear demasiado los alimentos, eligen las raciones más pequeñas o alimentos light
  • Algunas pacientes van inmediatamente al baño tras las comidas y/o evitan comer en familia.
  • Beber mucha agua, especialmente antes y durante las comidas
  • Ejercicio físico excesivo.
  • Mostrar excesivo interés por los alimentos y su preparación, así como por la moda y la ropa.
  • Llevar ropa holgada para ocultar el cuerpo.
  • Distanciamiento de sus amigos y compañeros, aislamiento.
  • Sospecha de vómitos frecuentes: por el olor, por daño en el esmalte o en los dedos (por provocarse el vómito), se encierra con frecuencia en el baño…
  • Irregularidades en la menstruación o desaparición e la misma (en adolescentes).
  • Mareos, mala circulación, caída del pelo o aparición de fino vello en extremidades, espalda…

¿Cuáles son las complicaciones?

La pérdida excesiva de peso, la malnutrición, los atracones y los vómitos ocasionan complicaciones en diferentes órganos del cuerpo:

  • A nivel cardiovascular, la mayoría tienen bradicardia (el corazón late más lento) e hipotensión
  • A nivel digestivo, es frecuente el estreñimiento. Además, pueden tener esofagitis grave provocada por los vómitos. Los vómitos repetidos también dañan el esmalte dental.
  • Pueden presentar alteraciones hematológicas, como anemia o disminución de leucocitos y/o plaquetas.
  • A nivel endocrino, si la anorexia o la bulimia aparecen antes de la pubertad, puede verse un retraso puberal y una reducción del crecimiento. Si aparecen después, es frecuente que las niñas tengan una amenorrea secundaria (dejen de tener la menstruación). En algunos pacientes con anorexia nerviosa puede aparecer hipotiroidismo.
  • Las adolescentes con anorexia o bulimia pueden sufrir también una disminución en la masa ósea.

Los trastornos del comportamiento alimentario son enfermedades crónicas, cuya evolución puede durar años. En general, la mitad tienen una buena evolución, un 20% tienen una mala evolución y el 30% restante tiene recaídas. La bulimia tiene mejor pronóstico que la anorexia. Entre un 2 y un 8% de los pacientes fallece.

¿Cuál es la causa de los TCA?

adolescente
Foto de Alex Green en Pexels

Se desconoce la causa exacta de estas enfermedades; probablemente se trate de múltiples causas (multifactorial).  Parece que existen unos factores predisponentes, unos factores precipitantes y unos factores que perpetúan la enfermedad.

- Factores predisponentes

Los niños y niñas que sufren TCA suelen tener baja autoestima, son tímidos, inseguros y sufren ansiedad. Con frecuencia son muy perfeccionistas y muy buenos a nivel académico. Rn ocasiones hay antecedentes de obesidad.

Existen también factores genéticos y familiares. El gen de la leptina y algunos neurotransmisores centrales podrían estar implicados. Con frecuencia, las familias de estos pacientes son sobreprotectoras y estrictas y puede haber antecedentes familiares de trastornos de alimentación o depresión.

- Factores precipitantes

Se trata de acontecimientos que pueden desencadenar la enfermedad, como los cambios propios de la adolescencia, el inicio de una dieta, una enfermedad o conflictos en la familia. El ambiente también influye y estas patologías se dan más en determinados entornos y profesiones, como deportistas o bailarines.

- Factores que perpetúan la enfermedad

Son aquellos que no permiten mejorar, es “la pescadilla que se muerde la cola”. Una disminución de la ingesta o dieta inapropiada lleva a una malnutrición y a cambios psicológicos y estos hacen que se siga comiendo mal, se perpetúe la distorsión de la imagen corporal y los problemas sociales. 

¿En qué consiste el tratamiento?

El tratamiento temprano, así como que sea llevado a cabo por un equipo multidisciplinar son factores de buen pronóstico. Deberán estar implicados un psiquiatra, psicólogo, pediatra, endocrinólogo, nutricionista…

Por un lado, debe realizarse un tratamiento nutricional. Hay que corregir los déficits nutricionales, instaurar una alimentación saludable, recuperar peso y controlar los episodios bulímicos si los hay. La mayoría de las complicaciones revierten con la normalización de la dieta y el peso.

La intervención psicológica es fundamental. Aunque muchas veces no es necesario, en algunos casos el psiquiatra sí deberá prescribir fármacos.

En los casos más graves puede ser necesaria la hospitalización.

¿Cómo prevenir los TCA?

Como hemos visto, multitud de factores influyen en el desarrollo de estas enfermedades.

Culturalmente, se debería dar menos importancia a la belleza y a la delgadez: evitar modelos extremadamente delgadas, controlar la publicidad de productos light y adelgazantes, asociar éxito con la figura corporal y la belleza…

En cuanto a lo que pueden hacer los padres, comer en familia es una de las mejores medidas preventivas, así como fomentar el diálogo con los hijos. Trabajar sus inseguridades y fomentar su autoestima.

En los colegios también debe procurarse una relación sana con la comida; es también un lugar de información, deben estar alerta ante signos de alarma.

En cuanto se sospeche un trastorno del comportamiento alimentario es fundamental actuar rápido y consultar lo antes posible (es la llamada prevención secundaria). Sabemos que un diagnóstico temprano y un tratamiento precoz con factores de buena evolución.

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