Jugar a ser otros estimula su imaginación

A partir de los dos años, muchos niños desarrollan la capacidad de ponerse en la piel de otros en sus juegos e imaginar que son ellos. Exactamente aún no son capaces de imaginar cómo se sentirían los demás, pero sí imaginan que son, jugando, otras personas, personajes o animales.
Muchos niños empezarán a decir: “Yo, Mickey” o “Yo, papá” o “Yo, Juan”, porque les gusta Mickey, echa de menos a papá o se acuerdan de su amigo Juan, y quieren pensar que viven sus aventuras o que los tienen cerca. Los padres participamos de este juego hablándoles como si fueran esas otras personas, e inventando aventuras.
La imaginación es increíble a esas edades, y podemos explorar una selva, trabajar como lo haría papá o jugar en la nieve con Juan. Podemos acompañarles en estos juegos inventando cualquier aventura, entrar en su mundo y convertirles en quienes quieran imaginar.
Normalmente hay un objeto que les hace “ponerse en la piel” del otro: si coge los zapatos de papá, una prenda de mamá, el muñeco de Mickey, la mochila de Dora la Exploradora…









