
Paseamos por una calle del centro de cualquier ciudad a las 19 horas. Siguen abiertas las tiendas, los bares, los museos y algunas oficinas. Algunos seguirán abiertos durante un par de horas y más. Si vamos a las afueras, las fábricas y oficinas de los polígonos aún funcionan. Los españoles salen de trabajar casi dos horas más tarde que el resto de europeos, sobre las 19 horas.
En Europa, la mayoría de los trabajadores terminan su jornada laboral entre las 17 horas y las 18 horas. Así se ha visto en un reciente estudio de la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios en España, integrada por instituciones, ministerios, comunidades autónomas, sindicatos, empresas y universidades.
Exceptuando la Administración y la banca, que hacen jornadas intensivas, en España la mayoría de empresas y servicios cuentan con una jornada partida marcada por lo que parece ser demasiado tiempo para comer.









