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Bebés supervivientes

Hace unos días, en una de esas noches en que nuestro hijo Guim, de cinco meses, se despertaba varias veces dejándonos dormir más bien poco y cuando ya le iba a decir eso de “what a little night, Guim”, nos regaló una de esas sonrisas en que los bebés cierran los ojos que transformaron nuestro malestar en “un día de estos, te como”.

Esto me hizo recordar que los niños son unos increíbles supervivientes (transformó nuestra desesperación en alegría con sólo sonreír) y me hizo recordar la noticia que hace unos días leí en que Luz Milagros, la niña que fue dada por muerta al nacer, salía del hospital para irse por fin a su casa, y recordar a todos aquellos niños que sobreviven a desastres varios contra todo pronóstico.

En comparación, lo de mi hijo es puramente anecdótico, una mala noche y punto, una sonrisa para evitar que nos enfademos con él, un recurso que traen de serie los bebés para evitar que sus padres, en un ataque de nervios, les hagan daño. Poco que ver con lo que ha pasado con Luz Milagros, que nació con seis meses de gestación y 500 gramos, fue dada por muerta y pasó doce horas en un cajón refrigerado en la morgue hasta que su madre, al insistir en ir a verla, se dio cuenta de que estaba viva.

Ha estado cinco meses ingresada en el hospital con unos cuidados muy intensos, muchos de los cuales tendrán que seguir en casa. Para ello su vivienda ha sido preparada y acondicionada con máquinas y equipos complejos. Los médicos del hospital irán supervisando el estado de la niña en semanas próximas, porque Luz Milagros tiene que seguir conectada a un respirador artificial que le ayuda en la inspiración y dos enfermeras, en dos turnos, seguirán con la niña durante las 24 horas del día.

Otros niños que han demostrado ser auténticos supervivientes son, por ejemplo, Angel Babcock, una niña de 14 meses que fue encontrada a 16 km de su casa, con vida, después de una cadena de tornados que afectó en EEUU, siendo la única superviviente de su familia, y todos aquellos niños de los que ya hablé hace poco más de un año en situaciones similares.

Se dice habitualmente que los gatos tienen siete vidas, porque parece que salen airosos de allí donde parece que no volverán. Pues bien, los niños no deben de ir muy lejos en lo que a vidas se refiere, porque más de uno ha sobrevivido de forma milagrosa, como Luz Milagros, cuyo nombre tiene mucho que ver con su vivencia.

Foto | Tommy Botello Photography en Flickr
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