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Dermatitis del panal

Cambiar los pañales al bebé recién nacido es una de nuestras primeras tareas como padres, una tarea que se alargará en el tiempo durante muchos meses. Y, aunque al final seamos expertos en esta maniobra, a fuerza de cambiar hasta diez pañales diarios, no vienen mal unos consejos sobre cómo cambiar el pañal al recién nacido, especialmente para eliminar los restos del meconio y cuidar el cordón umbilical.

Lo primero que hemos de tener en cuenta es que hemos de tener todo el material necesario para cambiar el pañal preparado y al alcance de la mano. Así no dejaremos desatendido al bebé en ningún momento.

¿Qué necesitamos para cambiar el pañal al bebé?

  • Pañal nuevo
  • Para limpiar la zona del pañal: agua tibia y algodón (para recién nacidos de piel sensible) o bien una manopla suave limpia o toallitas limpiadoras húmedas.
  • Crema o pomada protectora para la piel del bebé. Existen muchas marcas, más suaves para prevenir y más concentradas para calmar las irritaciones y la dermatitis del pañal.
  • Si no estamos en casa o no tenemos un lugar específico donde colocar al bebé, nos hará falta una tela o gasa de algodón amplia que hacen las veces de cambiador sobre cualquier superficie. En los hospitales suelen proporcionar gasas de celulosa. Existen cambiadores plegables que caben perfectamente en el bolso del bebé y que tienen al menos una parte impermeable.


¿Cómo limpiamos el meconio?

El meconio, las primeras heces del bebé, es más espeso y pegajoso y manchan la piel de un modo más intenso que las heces siguientes, por lo que la limpieza habrá de ser más concienzuda. El algodón funciona bastante bien para limpiar estas cacas, y una vez eliminadas en su mayor parte se puede humedecer el algodón o usar una toallita húmeda para eliminar los restos pegados que ensucian la piel del bebé. El resto del proceso de cambio de pañal es igual que con las heces posteriores.

Limpieza de las deposiciones posteriores del recién nacido

En las cacas habituales posteriores al meconio, que llegan alrededor del tercer o cuarto día, utilizaremos una manopla suave, algodón mojado en agua o, lo que a mi parecer resulta más cómodo, toallitas limpiadoras para bebés.

El proceso a seguir es el mismo: se limpia suavemente las partes íntimas del lactante de delante a atrás (nunca al revés, sobre todo en las niñas, para evitar diseminar las bacterias procedentes del recto, que pueden provocar infecciones en el aparato urinario).

Evidentemente, colocamos al bebé apoyado sobre su espalda, y resulta muy útil levantar las piernas del pequeño para acceder mejor a sus partes íntimas (ano y genitales). Para ello, cogemos con una mano sus pies y lo elevamos ligeramente de modo que podamos sacar el pañal cómodamente. Lo volvemos a apoyar en el cambiador para limpiarlo (se le puede haber colocado el pañal nuevo ya debajo, aunque corremos el riesgo de que haga sus necesidades en ese preciso momento).

Procedemos a la limpieza de la zona. No hay que olvidar limpiarle los pliegues que se forman entre los muslos y las nalgas para evitar que queden restos de heces. En las niñas, hay que prestar especial atención a los restos de caca, que al ser tan líquida se puede quedar entre los labios o incluso en el interior de la vagina, zonas que se habrán de limpiar delicadamente.

Sin dejar que queden húmedos los pliegues (se secan al aire en un momento o podemos aplicar un poco de papel higiénico) ya podemos a aplicar la crema protectora para prevenir irritaciones y dermatitis.

Colocar el pañal nuevo

Volvemos a levantarle las piernas al bebé para poder colocar el pañal nuevo. Abrimos el pañal limpio y lo deslizamos suavemente bajo el cuerpo del bebé. A los niños conviene colocarles el pene hacia abajo para que la orina no se les salga por encima del pañal hacia el ombligo y la cintura.

Enseguida habremos aprendido que los elásticos están en la parte de la espalda y se ajustan delante, hacia el ombligo. Las tiras elásticas son muy cómodas pero hacen que corramos el riesgo de apretar demasiado. Habremos de dejar la suficiente holgura como para que, si cambiamos de postura al bebé, siga sin apretarle.

Cambiar panal

¿Qué precauciones hay que tomar con el cordón umbilical?

De recién nacido, tendremos el cordón umbilical con la pinza, y hay que tener un cuidado especial. Sobre todo, habremos de procurar que el cordón no se ensucie con las heces ni la orina para evitar onfalitis o infecciones del ombligo. Tras la caída del cordón, el riesgo de infección persiste hasta que el ombligo no haya cicatrizado completamente, por lo que se debe seguir con los mismos cuidados y vigilancia hasta que el ombligo seque.

Aunque existen pañales especiales que aseguran protección y sujección para el cordón, no hay demasiada diferencia con los pañales normales. Lo ideal es que el cordón quede bien sujeto y firme, puede ser por debajo del pañal o por encima, pero bastante por encima (el pañal debería quedar bajito), que no quede justo en la base del pañal porque podría empujar el cordón con el riesgo de desprenderlo. Una prenda ajustada (no apretada) sobre el pañal ayuda a que el cordón y la pinza se mantengan fijos si no están bajo el pañal.

¿Y si se hace pis durante el cambio de pañal?

Como hemos comentado, y los papás que ya hayan cambiado pañales conocerán por experiencia propia, es habitual que los bebés hagan pis mientras les cambiamos el pañal. La exposición al aire de los genitales, o el sentir la toallita limpiándolos puede provocarlo.

Con las niñas se manchará el cambiador, pero con los niños este hecho es más “peligroso”, ya que amplían su “radio de acción”. Por ello con ellos es una buena idea cubrirles el pene con un pañal limpio mientras le cambiamos los pañales. Siempre viene bien tener a mano papel higiénico o pañuelitos de papel para proceder a “la contención y secado de emergencia” si el bebé se orina durante el cambio de pañal.

¿Qué pañal usar?

Por último, diremos que aunque la mayoría nos inclinamos por los cómodos pañales desechables, hay quien considera los pañales lavables o reutilizables como la mejor opción. Se trata de un sistema menos cómodo pero seguramente más respetuoso con el medio ambiente. Hoy día existen muchas marcas de pañales lavables que no tienen nada que ver con las antiguas versiones. Lo mejor es escoger marcas que cierran con velcro, corchetes o botones para evitar tener que usar imperdibles, más peligrosos.

En fin, esperemos que todos estos consejos para cambiar el pañal al recién nacido os sean de utilidad y os conviertan en expertos a la hora de realizar esta sencilla maniobra que tanto asusta al principio.

Más información | Kidshealth
Foto | Flickr (IngaMun)
En Bebés y más | Cómo cambiar el pañal al bebé, Reglas de etiqueta sobre cómo cambiar pañales

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