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Hace ya un par de semanas que La Sexta emite el programa Baby Boom, fantástico porque convierte nuestro televisor en una ventanita en la que ver cómo viven las parejas sus partos y cómo lo viven los y las profesionales que les atienden, amén de ver hasta qué punto siguen las guías publicadas por el Ministerio de Sanidad y Política Social sobre el Parto Normal.

Tras dos programas emitidos y tras ver críticas a la actuación de las profesionales por todas partes (sobretodo en blogs y redes sociales), me he querido sumar a la causa al ver el parto de una chica que quería que todo fuera rápido y que no acabó tan bien, siendo lo peor el trato recibido tanto por su pareja (eso que lo solucionen ellos en casa), como por parte de las que debían acompañar el proceso del parto, ayudando y apoyando a la mujer. O sea, el parto que acabó en pesadilla.

Si visteis el programa supongo que ya os imagináis de qué caso hablo, el de la chica de 19 años que cerraba el segundo episodio. Si no lo visteis, os invito a ver el vídeo de arriba, donde se nos introduce el caso y el vídeo que viene a continuación, en el que se desarrolla.

Comentamos el primer vídeo

En el primer vídeo se nos presenta a la pareja. Se trata de una chica de 19 años y su pareja, de 20, que hace un año tuvieron un bebé prematuro que falleció a los 4 días de nacer. Les recomendaron que esperaran un tiempo a quedarse embarazada de nuevo, porque el parto fue mediante cesárea y la cicatriz podría abrirse con un nuevo embarazo y parto tempranos. Hasta aquí todo normal.

La pareja, sin embargo, no hizo caso de esta recomendación, probablemente porque el deseo de paliar la pérdida podía más que la razón. Ella misma dice que no hizo caso a lo que le dijeron, porque quería tener un bebé (criticable, por irracional, pero con cierta lógica derivada de la juventud, supongo).

Las matronas enseguida le hacen saber que no les hace gracia esa ligereza a la hora de quedarse embarazada, y yo diría que el trato que acaba recibiendo en general es una especie de venganza por ello: “te has quedado embarazada cuando a ti te ha dado la gana, sin hacer caso a lo que te dijeron, pues ahora apechuga con el parto que vas a tener”.

Digo que no les hace gracia porque mientras una de ellas le pregunta para contrastar datos, aún le pregunta “¿Y no tomaste medidas para no quedarte embarazada?”, cuando es evidente que no las tomaron (solo le falta decir “pues muy mal”).

Traducción de lo acontecido en el segundo vídeo

Del marido ya he dicho que no voy a decir mucho, porque cada uno sabe qué vela decide aguantar, pero está claro que no ayuda mucho a que el parto sea agradable.

Volviendo a las matronas y ginecólogas y al trato que le ofrecen, llega mi primer duda relacionada con la atención. Si tanto les preocupa que pueda producirse una rotura del útero por la cicatriz anterior, ¿por qué le ponen oxitocina? La oxitocina sintética provoca contracciones más fuertes y constantes que las naturales y además pueden ser mal llevadas por el bebé (haciendo bradicardias, por ejemplo).

Ella quería un parto natural, rápido. Uno de esos que no te enteras de que has dado a luz. Sin embargo, tumbada, con demasiado dolor, decide claudicar y acaba pidiendo a otra matrona (que entra con una compañera que con la mirada lo dice todo) que le hagan una cesárea. Le responden, con toda lógica, que no depende de ellas, pues no son las que deciden… aquí solo echo en falta un poco de calidez o simplemente un poco de empatía. Incluso si me apuras, un poco de intervención (“dónde te duele”, “mira a ver si así o asá te duele menos”, …).

En cualquier caso, lo más fuerte del asunto llega al final, cuando deciden actuar porque, al parecer, la niña está haciendo bradicardias. Sacan al padre fuera y rápido, rápido hacen lo posible porque la niña salga. Al lado de la madre no está el marido, y no estando él no hay nadie que le dé la mano o la tranquilice un poco. Ni siquiera le dicen que lo hace bien o que lo haría mejor de otra manera (y nadie les dice a las matronas que tumbada es más difícil dar a luz, claro). Simplemente van haciendo hasta que al final, cuando todo ya ha pasado y tras un susto postparto porque la niña no reacciona, una le dice que como no ha colaborado su niña podría haberse muerto.

En mi pueblo a esto se le llama “una pedazo de impresora HP”. Hace un año perdió a su hija a los 4 días de nacer. Tenía todas las esperanzas de dar a luz a una niña sana en este parto. Le ponen oxitocina, pese a quejarse del riesgo de rotura uterina, la dejan tumbada día y noche, enlenteciendo la dilatación y, cuando la niña ya no puede más, “corre que te salvamos, quédate tumbada, que así vemos mejor y a la niña le cuesta más salir y danos las gracias, que si no estamos aquí, por tu culpa, se muere”.

Esta chica fue a parir esperando que fuera un gran día. Lo más seguro es que lo recuerde como algo duro y doloroso que se transformó en el mejor día de su vida cuando vio que su hija estaba bien. Pero oye, el nacimiento de un bebé sano no debe enmascarar el hecho de que te hayan tratado mal y te hayan hecho pagar tu embarazo temprano. Como he dicho: “tú quisiste quedarte embarazada, pues ahora apechuga, que te crees muy lista y mira, por poco matas a tu hija”.

Esto lo ven mujeres que no tienen hijos y, o deciden no tenerlos, o los tienen en casa.

Vídeos | Baby Boom en La Sexta
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