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El tacto vaginal es una prueba exploratoria que consiste en la introducción de los dedos índice y corazón de la mano de un explorador en la vagina de la mujer para obtener información mediante el sentido del tacto.

En las mujeres embarazadas se utiliza para conocer la posición, consistencia, longitud y dilatación del cuello uterino y el descenso y rotación de la cabeza fetal.

La valoración de la exploración es muy subjetiva y su exactitud queda limitada si no es llevada a cabo siempre por el mismo profesional y estando la mujer en la misma posición en todos los tactos.

Un tacto vaginal puede ser experimentado por las mujeres como una fuente de ansiedad, ya que invade su privacidad e intimidad. Debe realizarse siempre previo consentimiento y es recomendable que el profesional explique exactamente qué es lo que va a hacer y cómo lo va a hacer. De esta manera, creando un clima de respeto y estableciendo una mínima confianza es probable que resulte menos incómodo y doloroso.

Para algunas mujeres, y sobretodo si no se tiene en cuenta su intimidad sexual ni se establece esa relación de respeto de la que hablamos, supone un elemento distorsionador y estresante que puede provocar un aumento de secreción de adrenalina, antagonista del cóctel de hormonas del parto que ayudan a conseguir la situación psíquica y emocional esencial para que un parto progrese.

Los tactos ofrecen una información valiosa, sin embargo deben realizarse únicamente cuando sea estrictamente necesario. Esto quiere decir que en principio, si el parto va bien no hay necesidad de realizarlos. La OMS aconseja realizarlos cada 4 horas o antes si la gestante tiene sensación de pujo y la SEGO los recomienda cada 2-4 horas.

En el momento en que se produce la rotura de bolsa están (a priori) desaconsejados pues los dedos pueden arrastrar microorganismos de la vagina hacia el cuello del útero y provocar riesgos de infección.

Algunos profesionales los realizan en semanas anteriores al parto aún cuando no hay ningún problema.

El tacto vaginal se desaconseja a menos que la mujer presente contracciones regulares, intensas y se encuentre en fase activa de parto ya que no tiene ningún valor pronóstico, es decir, no tiene sentido realizar una maniobra invasiva como es el tacto vaginal cuando sabemos que una mujer puede estar varios días con 1 cm. de dilatación y otra puede no haber comenzado a dilatar y parir 24 horas después.

Más información | SEGO (Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia), FAME (Federación de Asociaciones de Matronas de España) (página 4 del pdf)
Foto | Flickr (Paula G. Furió)
En Bebés y más | Cómo se mide la dilatación en el trabajo de parto

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