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Hace escasos días hablamos de la ingurgitación mamaria (cuando la leche y quizás el edema resultante de los sueros en el parto se acumulan en los pechos, haciendo que estén demasiado llenos) y ofrecimos una solución, la llamada presión inversa suavizante.

Como explicamos, esta solución se enmarca dentro de otras recomendaciones que pueden ayudar mucho también a solventar la ingurgitación y a minimizar las molestias.

Hoy vamos a explicar cuáles son los otras indicaciones para tener unas cuantas herramientas “de choque” en caso de que en algún momento una mamá lactante sufra una ingurgitación mamaria.

El objetivo cuando esto sucede es simple, debemos eliminar líquido del pecho, ya que una ingurgitación puede derivar en mastitis si no se pone remedio. Para ello el líquido puede tomar dos caminos, o hacia afuera, o de nuevo hacia adentro (y cuando hablamos de líquido hablamos de leche, de sangre, de linfa,...).

Recomendaciones ante una ingurgitación mamaria

  • Utilizar frío local en la mama (pero no en la areola): Como bien sabéis el frío es vasoconstrictor. Hace que se estrechen los conductos y que por lo tanto haya menos fluidos circulando (por eso se considera que es antiinflamatorio). Puede utilizarse hielo envuelto en una toalla, por ejemplo, y debe aplicarse en el pecho, evitando la areola y el pezón, es decir, aplicándolo en la zona axilar y torácica superior e inferior (si se aplica en la areola puede comprometerse tanto la salida de la leche como la irrigación sanguínea del pezón).
  • Realizar con las manos la presión inversa suavizante: Tal y como explicamos en la entrada dedicada a ella.
  • Poner al bebé al pecho para que succione cuanto antes mejor.
  • Al acabar la toma, si el pecho sigue inflamado, volveremos a aplicar frío del mismo modo.
  • Si tenemos antiinflamatorios recetados para el dolor del posparto, seguir con ellos, ya que pueden echar una mano a desinflamar los pechos. La mayoría de antiinflamatorios son seguros, pero ante la duda siempre puede hacerse una consulta en www.e-lactancia.org.
  • Entre tomas podemos utilizar uno de esos “trucos de la abuela” que funcionan. Las hojas de col, aplicadas directamente sobre el pecho (y sujetadas con un sujetador), ayudan a desinflamar los pechos. Estas hojas contienen unas sustancias taninas que absorben el exceso de calor y ayudan a desinflamar. Para asegurar un buen contacto pueden romperse los nervios de la hoja pasando un rodillo por encima. Normalmente hay que cambiarlas cada 20 minutos, porque las hojas quedan como cocidas. Se recomienda hacer un agujero para evitar de nuevo, como con el hielo, el contacto con la areola y el pezón.

¿Sacar la leche?

El mejor extractor de leche que existe es el bebé, por lo que a priori lo ideal es que sea él quien succione para ir vaciando los pechos. Ahora bien, los primeros días hay bebés que tienen más sueño que hambre y puede ser que no extraigan suficiente leche.

En ese caso puede ser útil y aliviador extraer leche del pecho de manera manual. El sacaleches no se recomienda en esta situación, como ya dijimos en la anterior entrada, porque el tipo de succión que hace acumula más linfa y leche en la zona de la areola y empeora la situación.

La leche que extraigamos la guardaremos en la nevera, con más razón si estamos en los primeros días posparto, cuando sacaremos probablemente calostro (también llamado “oro blanco”). Cuando acabe las tomas, se lo daremos al bebé con una cucharita, pues es muy recomendable.

Cosas a tener en cuenta, por si acaso

Si se ha producido una ingurgitación tal que ha requerido todas estas intervenciones podría haber algún causante y por ello ha de investigarse un poco cada caso.

Lo ideal sería acudir a un profesional de la salud experto en lactancia materna o bien a algún grupo de apoyo a la lactancia. Ellos buscarán la causa observando los siguientes puntos:

  • Postura del bebé: cómo mama, cuál es la posición, anatomía de la boca del bebé y de su lengua, cómo se coloca la madre para dar el pecho, etc.
  • Chupete: Si lo utiliza, se le recomendará que lo elimine, pues podría estar produciendo una confusión en el bebé y hacer que la succión sea incorrecta y que no extraiga la leche como debería, produciéndose entonces la obstrucción.
  • Frecuencia de las tomas: evaluar cuál es la frecuencia de las tomas y aumentarla si es necesario para ayudar a que haya una mejor extracción de leche. Si el niño no pide, porque está muy adormilado, deberá ser la madre la que marque la demanda.

Paciencia

Con estas indicaciones el cuadro se irá solucionando poco a poco, en un plazo de entre unas horas y unos tres días. Durante ese tiempo puede ser normal que tras las tomas los pechos queden blandos pero que vuelvan a endurecerse en pocos minutos, de igual modo que puede ser normal tener un poco de febrícula. Si es así los antiinflamatorios podrían ser de ayuda si no los estamos tomando.

Más información | Som la llet (en catalán)
Foto | PhylB en Flickr
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