Para poder votar este post tienes que identificarte o registrarte aquí.
Para votar este post conéctate con Facebook
Connect

Estábamos hace unos días esperando en la puerta del colegio a que llegaran las tres y abrieran la puerta cuando dos niños armados con juguetes bélicos se acercaron a nosotros para “matarnos”.
Mi hijo, y otros niños que al parecer no habían visto una pistola de juguete en su vida, se quedaron extrañados, quietos, patidifusos, ante el “pum, pum, muerto” de esos niños.
Alucinados nos quedamos también los padres de que en el año 2009, en pleno siglo XXI, aún se vendan y se compren juguetes bélicos.
Nosotros también jugamos con ellos
“¿Qué hay de malo?”, se preguntarán muchos padres, “nosotros también jugamos con ellos”. Y es cierto, yo tuve una escopeta con un corcho y una cuerda que saltaba al disparar. Tuve una pistola que parecía real pero que sólo hacía el ruido de un petardo al disparar, tuve pistolas de agua y seguro que tuve más armas que ahora no recuerdo y mira, “no soy ningún asesino ni delincuente”.
Cientos de personas son capaces de decir que tuvieron armas y no se han convertido en asesinos, pero claro, dudo que el actual delincuente o el actual asesino diga nunca “yo tuve armas y juguetes bélicos y bueno, sí, yo me convertí en el personaje de mis juegos de infancia”.
Así que no sabemos si el hecho de tener juguetes bélicos o no puede predisponer a generar adultos potencialmente violentos, por lo que el debate no debe ir por aquí, buscando el “qué hay de malo”, sino por otro sitio, preguntándonos: “¿Qué hay de bueno?”.
¿Qué hay de bueno?

Pues nada. No aporta nada al niño que dispara excepto la diversión de imaginar que tiene el poder de hacer daño a los demás (si es que llega a imaginarlo, porque muchos no saben ni lo que es la muerte) y no aporta nada al niño que recibe el disparo, porque tampoco tiene por qué entender que le han matado.
Uno puede pensar que es divertido jugar a indios y vaqueros y que el que dispara primero gana. De acuerdo, puede ser divertido, pero se pueden utilizar otros juegos similares en que nadie mate a nadie y en el que haya que, por ejemplo, tocar y evitar ser tocado.
Como padre recibí muy mal los tiros de esos dos niños. No me hacen gracia alguna y aunque me encanta jugar con los niños y hacer el payaso, que me disparen no entra dentro de lo que considero un juego divertido, por lo que me limito a quedarme quieto en plan “si me disparas, soy invencible”.
Creo que demasiado dolor hemos visto los adultos de hoy en día simplemente encendiendo la televisión a las tres de la tarde como para permitir a nuestros hijos que jueguen a hacer daño a otras personas.
Fotos | Flickr (fredandcharlie), Flickr (erix!)
En Bebés y más | Juguetes bélicos, Prohibida la fabricación o venta de juguetes bélicos en Argentina, Jugar a matar
Comentarios
Completamente conforme contigo.
Cuánta razón! Matar no es un juego. Apoyo tu mensaje de NO a los juguetes bélicos.
es triste,xo la mayoría de la gente ni se inmuta ante la gran cantidad de juguetes bélicos q hay en el mercado y sin embargo no veas la polémica q suscitó "el muñeco lactante". a traves del juego los niños experimentan distintos roles y me parece q MATAR o disparar no deberían ser uno de ellos.
Totalmente de acuerdo, no le compro a mi hijo ni siquiera una pistola de agua.
En Venezuela ya los han prohibido. Su venta estará penada con carcel y todos los que tengan juguetes y videojuegos bélicos (soldaditos de plomo, muñecos de playmobil, pistolas de agua, espadas de juguete, etc.) tienen tres meses para entregarlos para su destrucción o serán multados por posesión.
Grey, me parece un tanto exagerado lo que comentas. Yo no quiero estos juguetes para mis hijos ni quiero que los "maten", pero de ahí a prohibir de esa manera va un trecho. Quizá estoy todavía en el paso lógico del no quiero al no puedo y aún no he llegado. Peter4days, me parece muy interesante lo que comentas y en cierto modo estoy de acuerdo, sin embargo no me parece del todo acertado en nuestro medio (España) donde no estamos en guerra y donde nadie tiene armas en su casa, como sucede en muchos otros países.
Aquí los niños no tienen necesidad alguna de tratar de entender qué es un arma, porque aquí no las ven. A esto me refiero. No creo que haya necesidad alguna de comprar juguetes bélicos a los niños y dudo muchísimo de que el hecho de no comprárselos les vaya a provocar un doble nudo ni un brote esquizoide como comentas.
¿Sobreprotección? No, por Dios, a esto se le llama sentido común y coherencia con el mundo que nos rodea. Yo nunca le compraré a mi hijo una pistola, aunque no le prohibiré que juegue con sus dedos a disparar. Sin embargo sí le explicaré qué significa lo que está haciendo porque quiero que lo entienda, como le explicaría qué significa que levante el dedo corazón en muestra de desprecio.
Hola!
Rechazo que mi hijo juegue a estos juegos y jamás le compraremos y/o aceptaremos como regalo armas de juguete (estoy de acuerdo en que el juego simbólico nos prepara para la vida adulta y que aceptar armas, aunque sean de juguete no te lleva a ser un asesino sino quizás a ver la guerra como algo normal). El problema es que mi hijo de 3 años desde que comenzó a ir a la escuela este año ha aprendido a jugar a te mato, te disparo, pum pum, muerto!...Le hemos dicho cientos de veces que no nos gusta eso, que es feo...ni caso. Hemos optado por ignorar y espero que pase cuando se aburra del juego. Mi comentario en esos momentos es: Eso es lo que aprenden en el colegio a estas edades! Lo estamos socializando.
En fin, ser padres no ha sido fácil nunca.
Gracias por este maravilloso blog!
Escribir un comentario
Para hacer un comentario tienes que identíficarte: ENTRA o conéctate con FacebookConnect