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Hace ya años que la vuelta de cordón umbilical en el cuello del feto, también llamada circular de cordón, está considerada como una seria complicación en el embarazo.

Ha sido asociada a menudo con el sufrimiento fetal e incluso ha servido para otorgar causalidad a algunas complicaciones en el parto (“ah, claro, es que tenía vuelta de cordón”) que realmente dependen de otros factores.

Es por ello que cabe preguntarse: ¿es un fenómeno tan peligroso como siempre nos han dicho?

El cordón umbilical tiene una longitud media de unos 55 cm. Esto quiere decir que tiene una largura suficiente como para “liarse” con el feto.

Puede enrollarse en cualquier parte del cuerpo, sobretodo en cuello, brazos, piernas o el tronco del feto. En muchas ocasiones la vuelta permanece hasta el momento del parto, pero en muchas otras ocasiones, con algún gesto del bebé, el cordón se desenrolla.

Los motivos de que suceda este fenómeno suelen ser que el cordón sea algo más largo de lo habitual o que haya más líquido amniótico y por lo tanto más espacio libre.

Aunque pueda parecer un suceso poco común lo cierto es que se calcula que un 30-40% de los bebés tienen vuelta de cordón.

La detección se realiza mediante ecografía, aunque se estima un gran porcentaje (más del 30%) tanto de falsos positivos como de falsos negativos y muchas veces no se detecta hasta el momento del parto, al ver el cordón enrollado en el cuello.

Ahora respondamos a la pregunta: ¿Es tan peligroso como siempre nos han dicho?

La mayoría de veces la vuelta de cordón umbilical en el cuello del feto no genera ningún problema. El bebé puede nacer vía vaginal y la solución a la vuelta se basa en poner el dedo entre el cuello y el cordón para deshacer la circular mientras el niño sale.

Cabe la posibilidad de que el cordón esté tirante y la vuelta de cordón esté ajustada al cuello. El modo de actuar es exactamente el mismo, liberar la vuelta en el instante del parto. Si en alguna (rara) ocasión esto no pudiera hacerse, por ser el cordón demasiado corto, puede pinzarse el cordón y cortarse antes de que acabe de salir el bebé.

A menudo se asocian algunos problemas o temores durante la dilatación a la vuelta de cordón (“Ah mira, tenía alteración del ritmo cardíaco porque traía una vuelta de cordón que no se veía”) que muchas veces vienen dados por otras razones como suele ser el uso de oxitocina sintética para acelerar el parto, que produce contracciones más frecuentes, de mayor duración y potencia que muchos bebés no toleran bien, adoptar la postura de litotomía, que tampoco es la más adecuada para parir, etc.

En otras ocasiones, si la vuelta de cordón está tan apretada que presiona las arterias carótidas (muy, pero muy apretada, lo cual es bastante extraño) sí podría producir bradicardias en el bebé y sería preciso valorar si hay sufrimiento fetal para elegir cómo seguir con el parto.

En cualquier caso, la realidad es que como no se puede ver lo que sucede dentro, muchas de las actuaciones se realizan por intuición y el cordón acaba siendo la causa (o llevándose las culpas) de muchas situaciones cuya causa real probablemente se desconoce o bien ha sido generada por un exceso de instrumentalización en el parto.

(Con lo de las culpas me refiero a algo así como los dientes cuando un bebé de algunos meses está irritable: “serán los dientes” o el hermano que acaba de nacer cuando el mayor se queja de algo: “está celoso del pequeño”).

Más información | SEPEAP, Tesis relativa a la circular de cordón (Perú)
Imagen | Twins in Utero de William Hunter
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