
A menudo, cuando se habla del ser humano se tiende a diferenciar entre animales y humanos, como si hace un tiempo hubiéramos dejado de serlo. Sin embargo son muchos los rasgos que demuestran que, pese a todo, seguimos siendo animales (mamíferos, para ser más exactos) y entre estos rasgos hay uno especialmente curioso que parece darse en muchas mujeres embarazadas: el instinto del nido.
El instinto del nido es, ni más ni menos, la necesidad que aparece en la madre de preparar el nido en el que las crías vivirán antes de su nacimiento.
En los humanos sucede algo parecido. Unos días antes del parto, la mujer empieza a sentir que sus fuerzas físicas se multiplican y aparece la necesidad imperiosa de tenerlo todo preparado. Dicho vulgarmente: a punto de parir y te da por hacerlo todo.
Algunas mujeres dedican esas energías a dejar la casa más o menos lista, los bártulos preparados y la ropa ordenada. Otras en cambio sienten la necesidad de ir un poco más allá y no es extraño ver a algunas madres haciendo el fondo de los armarios de la cocina, rascando entre las baldosas o sacando brillo a los cristales de todo el piso.
El parto está cerca
Sea como fuere, este aumento de energía viene a significar que el parto está cerca (cuestión de pocos días) y esa energía de más es algo así como la inyección de fuerzas para prepararse para ser madre.
Hay mujeres que explican que, incluso siendo ellas más bien desordenadas, sintieron antes del parto la necesidad imperiosa de tenerlo todo recogido y preparado.
¿Resistirse o dejarse llevar?
Ante el instinto de nido hay recomendaciones que dicen que lo mejor es resistir la tentación de dejarlo todo completamente preparado para reservar fuerzas para el parto.
Personalmente creo que lo ideal es tener un poco de sentido común. Una mujer embarazada, en los últimos días de gestación limpiando los fondos de la cocina no es una estampa demasiado habitual y casi dedicaría esa energía a salir a caminar para ayudar al bebé a posicionarse y a bajar un poco e incluso me guardaría un poco para el parto (si es que eso de guardar fuerzas es posible).
Pero soy consciente de que muchas mujeres prefieren dejarse llevar, hacer lo que su cuerpo y su instinto les pide y no se les caen los anillos por ello. Así que cada mujer que gestione esa energía como considere mejor.
¿Sentiste el instinto de nido?
Para acabar, y para saber un poco más sobre este tema, os pregunto a vosotras, mamás, si sentisteis el instinto de nido y, de ser así, qué hicisteis.
Vía | 20 minutos
Foto | Flickr – Augie Schwer
En Bebés y más | Síndrome del nido
Comentarios
Yo si sentí esas ganas de dejarlo todo listo; necesitaba un mueble para la ropa del peque y menos mal que una amiga me hizo un apaño para que llegara antes del nacimiento, porque no soportaba la idea de volver a casa y tenerme que poner a organizar cajones, etc. Mi preocupacion era que todo quedara hecho, limpio y recogido, para al volver a casa dedicarle 100 % tiempo al bebé. Y creo que si, que es algo que surge y brota como un instinto, como la super-sed que te entra cuando das la teta, y en mi opinion hay que hacer caso al instinto, al fin y al cabo somos mucho mas 'animales' de lo que pretendemos Saludos!
Jajajajajaja! yo soy una floja tan floja, que ni sentí el instinto del nido, creo :) arreglé lo justo porque venían mis suegros a quedarse los primeros días. Meses antes, había tenido la intención, eso sí, de hacer un 'plan de despensa': hacer compra un poco general cuando se acercara el momento, ir haciendo y congelando comida... pero se quedó en la intención,y eso sí que me habría gustado, porque nos habría simplificado mucho la vida esos primeros días si hubiéramos estado solos...
También es verdad que no había mucho que preparar: la cuna estaba hecha (sin necesidad, porque no durmió en ella hasta casi los 3 meses), y la cómoda lista con la primera ropita.
Sin embargo, sí me dió por caminar. Me pegaba muy buenos paseos todos los días, pero esos últimos fueron unas 'jupas' de cuidado XD
A mi con mi primer embarazo me dió fuerte el síndrome del nido. Me montaba en las escaleras a ordenar armarios, empapelaba, lavaba ropita, decoraba la habitación, todo. Con las otras también lo sentí pero la verdad que bastante menos, no sé si por una cuestión fisiológica o por cansancio. Mi marido, agradecido.
A mi me dio fuerte el "instinto" meses antes de nacer ya tenia el cuarto pintado, decorado, asi que como tenia tiempo y mucho, mucho "instinto nidesco" me puse a tejer, bordar, coser y todo lo que se me ocurrio. Tuve que trabajar hasta una semana antes de que naciera mi princesa, pero estaba un poco desesperada porque naciera y poder tenerla en mis brazos que la ultima semana de trabajo (15 dias antes de nacer) anduve con la maleta del hospital en el baul de carro, jijiji!! se que exagere un poco, pero fue mi parte "animal" la que me domino.
interesante
Yo lo pasé fatal al final porque la habitación de mi bebé no llegaba, tuvimos problemas con los muebles. Me dio por acondicionar la cocina y por ordenar todos los armarios. Cambiaba las cosas de sitio y al día siguiente las volvía a cambiar. No se si es el nido o no, pero me dio por hacer magdalenas. Lo peor es que me daba cuenta de que no tenía la necesidad de hacerlo, pero algo me impulsaba y lo hacía. Todavía me quedan algunos restos, ya han pasado seis meses, pero a veces sigo haciendo cosas que antes no hacía.
Yo tuve el síndrome del nido a los cinco meses de embarazo o así: limpié cocina, hice compras, diseñé la habitación... A los seis meses estaba estresada porque todavía no habíamos hecho las reformas necesarias para reconvertir el cuarto del ordenador en la habitación del nene y tenía martirizado a mi pobre marido. A los siete meses ya estaba todo y se me pasó la neura y me dediqué a pasear y relajarme. Cuando salimos del hospital era domingo y tuvimos que ir a la farmacia de guardia porque al final no me había dado tiempo de comprar algunas cosas (también he de decir que Arán se adelantó 15 días a lo previsto). Ahora tiene ocho meses, no ha dormido todavía en su cuarto y encima de la cómoda están los cuadros sin colgar...
Tanta prisa y estrés al principio para darte cuenta después de lo poco (y mucho) que necesita: el nido, sí, pero en los brazos.
-- editado por última vez a las 12:22
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