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Estimulación lenguaje II

Muchas veces, ante un problema del lenguaje o si ven que su niño no habla tanto como el resto de niños de su entorno, lo padres se preguntan qué pueden hacer para ayudar a estimular el lenguaje de su hijo.

Es importante saber que si se tiene una relación madre/padre-hijo en la que prime el afecto, la serenidad y una buena estimulación verbal adecuada, el desarrollo será el adecuado. Al hablarle cuando le damos de comer o cuando le damos un baño, estamos preparándole para que se comunique de forma verbal.

Lo más importante cuando estemos hablando con nuestro hijo es que debemos adaptar nuestro lenguaje al niño, y no a la inversa. Y para ello, a continuación, daremos algunos consejos prácticos para hacerlo de la forma adecuada.

De forma natural, debemos estimular al niño nombrando las cosas y las actividades que realizamos conjuntamente:“toma el chupete”, “mira el biberón”, “nos ponemos los calcetines”... Así, el niño irá aprendiendo que a cada objeto se le asigna un nombre determinado.

Es conveniente hablar más despacio de lo habitual, pero sin romper nuestra entonación, acento o tono. No se trata de hablar como robots. Además, debemos pronunciar claramente las palabras, exagerando ligeramente la pronunciación de los sonidos.

Por otro lado, debemos usar frases sencillas adaptadas al nivel de producción y comprensión del niño; nunca se debe usar un lenguaje excesivamente infantilizado o distorsionado, sin olvidar el llamar a las cosas siempre por su nombre o con las mismas palabras o frases (debemos evitar el habla estilo Ned Flanders: el avioncillo, el saloncillo, el chupetillo…).

Muchas veces olvidamos, cuando apreciamos que se retrasa en la adquisición de sonidos y vocabulario, que los niños comprenden antes de expresarse. Por ello, se dan muchas situaciones en las que exigimos al niño que pronuncie correctamente una palabra:“di coche”, “repite conmigo: coche”, “otra vez más”... Si el niño aún no ha llegado a la fase en la que puede repetir correctamente, se le presiona y exige demasiado. Por eso, si luego cuando si sea capaz, se negara a hablar y no quisiese decir nada de nada, no sería extraño.

Por ello, es muy importante hablar con el niño pero sin exigencias ni presiones para que lo haga; muchos de los problemas del lenguaje surgen en este aspecto porque son los padres quienes, por la fuerza, obligan al niño a hacer las cosas como ellos quieren y cuando ellos desean, sin pensar en las capacidades y motivaciones del niño.

Lo que podemos hacer es recalcar las palabras o tipos de frases que queremos que el niño aprenda a decir mejor, repitiéndoselas a menudo de un modo natural y de varias formas distintas, pero con el mismo mensaje (“mira el coche”, “aquí está el coche”, “el coche hace brummmbrummm”, “¡como corre el coche!”...).

Pero lo más importante, es hablar a menudo al niño en todas aquellas situaciones en las que estamos haciendo o mirando cosas juntos: en la comida, mientras damos un paseo, jugando, durante el baño, viendo un cuento…

Lo más aconsejable es hablarle sobre aquello en lo que muestra más interés. Nos referiremos a acontecimientos presentes, lo que haga “aquí y ahora”, por ser los más fáciles.

Mientras hablamos con el niño, lo que podemos hacer es usar:

  • autoinstrucciones en voz alta: es decir, nosotros hablamos de lo que estamos haciendo de forma que el niño está recibiendo modelos simples de lenguaje acompañados de alguna acción (por ejemplo, cuando estamos recogiendo la ropa de la colada, vamos diciendo a la vez cosas del tipo “voy a coger la camisa roja”, “aquí están los pantalones de mamá...”).
  • habla paralela: en esta ocasión, el adulto habla sobre lo que el niño hace a modo de acompañamiento de sus interacciones (si el niño está guardando los juguetes en su caja de juguetes, nosotros iremos diciendo en voz alta que “el niño está cogiendo el camión rojo”, “¡qué bien guarda la pelota en su sitio!”...).

Adaptar nuestro lenguaje al del niño es algo que los padres pueden hacer para ayudar a estimular el lenguaje del niño. En breves hablaremos de otras formas de potenciar y favorecer los intercambios comunicativos con el niño, así como algunas técnicas que pueden favorecer a que el niño aprenda a hablar mejor.

Foto | makelessnoise en Flickr
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