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Los niños, mejor descalzos: en Kenia los niños que ganan carreras no llevan zapatillas

Los niños, mejor descalzos: en Kenia los niños que ganan carreras no llevan zapatillas
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Son muchos los padres preocupados por ver que sus hijos siempre van descalzos, que se quitan los zapatos, que quieren ir en contacto con el suelo, que les sobran hasta los calcetines y que les van detrás, rápido, para ponerles de nuevo toda la parafernalia que evite que sus piececitos toquen el suelo.

Lo hacemos porque no queremos que pasen frío, pero al ponerles zapatos continuamente estamos impidiendo que sus pies se desarrollen correctamente. Para muestra un botón: en Kenia, los niños que ganan carreras son los que van descalzos.

Evitando que se resfríen

Como digo, soy consciente de que es un acto que responde a una necesidad de evitar que se enfríen y resfríen, pero yo personalmente no he sido capaz de relacionar los resfriados de mis hijos con sus ir descalzos, así que un buen día decidimos que si querían ir descalzos, que fueran.

El increíble diseño de nuestros pies

Dicen los libros de anatomía que los pies de nuestros hijos tienen, cada uno, 26 huesos, 33 articulaciones y más de 100 tendones, músculos y ligamentos. Un diseño impresionante para dotar al pie de una increíble movilidad y adaptabilidad que nos permite caminar por terrenos sinuosos.

Un diseño desaprovechado. Este verano hicimos una excursión por la montaña a un lugar en el que debes caminar descalzo. Es un circuito preparado para ello y aunque lo pasé bien porque me encanta la montaña, me lo pensaré dos veces antes de volver, porque sufrí lo indecible. Mis pies de principito no dejaban de decirme eso de "con lo acostumbraditos que estamos a ir superprotegidos, sácanos de aquí, ¡animal!". Vamos, que mucha ingeniería natural, mucho tendón y mucha articulación, que mis pies, y los de la mayoría, están desaprovechados porque le hemos dejado todo el trabajo a las zapatillas y zapatos.

Nuestros hijos nos piden, por naturaleza, por libertad o porque saben que es bueno, que no les pongamos zapatos. Pero insistimos y poco a poco, con el tiempo, acabamos por enseñarles a acostumbrarse a ellos. Todo ello mientras sus pies van perdiendo la posibilidad de desarrollarse de una manera increíble.

Los niños de Kenia corren más cuando van descalzos

Desde hace unos meses dedico parte del poco tiempo libre que tengo a correr. No soy el único, ahora hay cientos y miles de corredores populares que inundan las ciudades y, como muchos otros, uno acaba dándose cuenta de lo difícil que es ser rápido corriendo y preguntándose cómo es posible que los keniatas ganen todas las carreras.

Por casualidad di con un libro que me duró poco, Correr con los Keniatas, que explica la historia de un británico que cogió a su familia y sus bártulos y durante un tiempo compartió vivencias, entrenamientos y carreras con los keniatas.

En uno de los pasajes del libro, el autor explica que le sorprendió darse cuenta de que los niños que corrían con zapatillas eran siempre los últimos en las carreras. Al parecer, los niños en Kenia van descalzos (no todos, pero sí muchos). Van corriendo al colegio para no llegar tarde y a menudo las distancias son bastante amplias, porque allí no hay tantos colegios como aquí.

Ese "entrenamiento" descalzos, esos kilómetros de pequeños, la altura en que viven, el estilo de vida que llevan, su alimentación, su determinación y muchas cosas más son las que hacen que sean los más rápidos. Pero a la hora de compararse entre sí, parece que los que llevan zapatillas sienten que les pesan, no saben ir con ellas, no articulan bien el pie o vete tú a saber la razón, pero pierden las carreras.

Lo curioso es que en esas carreras, patrocinadas por marcas de zapatillas en muchas ocasiones, a los niños vencedores les regalan un par de zapatillas, como si a partir de ese momento pudieran por fin correr mejor con esas zapatillas que nunca pudieron comprar.

Ese correr descalzo es una de las razones de que los keniatas (que de adultos van con zapatillas) corran más, y por eso ahora hay, para nosotros, zapatillas con menos suela, con menos drop (la diferencia de altura entre el talón y la punta) cuyo objetivo es hacer que podamos correr menos protegidos, con menos amortiguación, más cerca del suelo y que así, adquiramos un estilo similar al llamado "natural running", o lo que es lo mismo, a como el cuerpo está diseñado para correr: descalzos y apoyando el pie con la parte delantera y media, y nunca con el talón primero.

El problema es que vamos tarde. Cuando queremos copiarles ellos ya tienen unos pies muscularmente desarrollados, adaptados a ir siempre descalzos, con un arco fuerte y una estructura tal que les sirve para impulsarse más rápido en cada paso. Nosotros, en cambio, tenemos pies de príncipe, con menos arco, menos fuertes y peor aclimatados al correr y todo eso empezó cuando de pequeños nos pusieron zapatos, sino botas, nos los quitamos, nos regañaron, nos los volvieron a poner, y esa vez con doble nudo para que ya nunca más camináramos descalzos.

PS: Si seguís temiendo por el frío, ponedles calcetines antideslizantes.

Foto | BoyFromIten En Bebés y más | Por qué los niños deben ir descalzos por casa, Niños descalzos, más inteligentes (y sobre todo, más felices), ¿Por qué se descalzan los niños?

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