
Como todo el esqueleto del niño, los huesos de los pies crecen a gran ritmo hasta los 14 o16 años de vida antes de osificarse completamente, aunque después siguen creciendo de forma casi inapreciable. Para un correcto desarrollo del pie de los pequeños, hay que cuidar sus pies desde el nacimiento, y el calzado que llevan desde que comienzan a gatear.
Es muy importante conocer la evolución de los pies para proporcionarles el apoyo y ayuda adecuados, para evitar malformaciones y problemas posturales posteriores. Uno de los errores más frecuentes es poner un calzado demasiado pequeño, por lo que hay que estar muy atento a cuánto crece el pie de los niños.
Hay que tener en cuenta que el pie es un órgano complejo que coordina 107 ligamentos, 19 músculos, con 26 huesos, y que nos ayudarán a caminar cientos de miles de kilómetros a lo largo de nuestra vida. Así que no está de más cuidarlos desde que somos bebés…
Desde el nacimiento y hasta el primer año, podemos ayudar al desarrollo del pie del bebé dándole suaves masajes, observando bien dedos, arco, talón, empeine y el pie entero por si notamos cualquier desviación consultarlo con el pediatra cuanto antes, aunque habitualmente los pies se revisan en los primeros reconocimientos del bebé.