
Los bebés son dependientes, muy dependientes, tanto, que necesitan siempre a una persona adulta que les alimente, les cambie la ropa, les lave, les ayude a moverse, les calme y les estimule. Lo son porque tienen que ser así, porque crecen poco a poco y aprenden poco a poco las diferentes facetas de la vida, haciéndose cada vez más autónomos.
Para que esto suceda los padres tienen que estar presentes en el proceso y tienen que dar a los bebés todo lo que necesitan en cada momento.
Cuando esto no sucede se está dejando de atender a un bebé y, en consecuencia se está dejando de cuidar a un bebé como merece y necesita, por lo que dicha situación podría considerarse como de maltrato. No es un maltrato activo en el que los padres hacen algo que molesta al bebé, sino un maltrato pasivo en el que sucede lo contrario: los padres no atienden a su bebé, por lo que están llevando a cabo el llamado maltrato por omisión de cuidados.









