
¿Hay estructuras cerebrales universales que determinan cómo serán las primeras palabras del bebé, sea cual sea su origen, y el proceso de adquisición de cualquier lengua?
Cada vez son más los estudios científicos que avalan la teoría de que el lenguaje posee un sustrato biológico y comparte determinadas características entre todos los seres humanos, independientemente del lugar donde hayan nacido y los estímulos que reciban a edades tempranas.
Uno de los experimentos más llamativos sobre cómo nacemos con un patrón lingüístico genético es el que llevaron a cabo los psicólogos de Rochester Jenny Saffran, Dick Aslin y Elissa Newport.
Los autores demostraron que con sólo cuatro días de edad, los bebés ya son capaces de notar la diferencia entre una serie de palabras de tres sílabas y otra de palabras de dos sílabas (digo yo, que entonces también de monosílabos, tetrasílabos, etc.), y ello teniendo en cuenta que las sílabas son de distinta naturaleza en lenguas diferentes.








