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Unos padres muestran las convulsiones que sufre su bebé tras las vacunas (y aseguran que la culpable es la Bexsero)

Unos padres muestran las convulsiones que sufre su bebé tras las vacunas (y aseguran que la culpable es la Bexsero)
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Hace cosa de tres meses, Luke Maguire y Louise McKever, una pareja que vive en Reino Unido, compartió el vídeo de su bebé sufriendo convulsiones a consecuencia, según creen, de la vacunación con Bexsero, la vacuna de la meningitis B.

El vídeo fue visto por cerca de 2 millones de personas, y aún se sigue compartiendo en las redes junto a eslóganes antivacunas, porque ciertamente impresiona ver a un bebé sufriendo convulsiones. La duda es: ¿de verdad le pasa por culpa de las vacunas?

La historia del pequeño Bobby

El hijo de la pareja, Bobby, tiene actualmente algo más de un año de vida. Según explican los padres, ya después de las primeras vacunas a las ocho semanas (vacuna pentavalente, Prevenar, rotavirus y Bexsero) el niño sufrió espasmos, fiebre, hipotonía y había momentos en que no respondía.

A las 12 semanas, según el calendario, se le administró de nuevo la vacuna pentavalente, la de la meningitis C y la del rotavirus. Después, en la semana 16 de vida volvió a recibir la vacuna pentavalente, la vacuna Prevenar y la Bexsero, y allí los síntomas empezaron a ser más violentos.

Bobby empezó a sufrir convulsiones como las que veis en el vídeo, dejando de respirar, poniéndose azulado y, obviamente, asustando muchísimo a sus padres, que llamaron a emergencias para pedir ayuda. En los siguientes diez días sufrió una media de cuatro a siete ataques similares cada día.

Ahora el niño está recibiendo medicación para controlar sus convulsiones, y gracias a los tratamientos ya no las padece, a menos que esté enfermo o que esté muy falto de sueño. Su padre decidió compartir su historia para que los padres valoren la decisión de administrar la vacuna de la meningitis B antes de que se ponga a las ocho semanas de vida (en septiembre de 2015, Reino Unido incluyó en el sistema de salud la vacuna Bexsero para ser administrada a los dos meses, a los cuatro y una tercera dosis a los 12 meses, para todos los bebés).

Pero, ¿es por la vacuna?

Podría ser. Pero no es la única que le pusieron a las 8 y 16 semanas. En ambas fechas se repitieron las vacunas Bexsero y Prevenar. Podría ser la una, podría ser la otra, podrían ser las dos y podría no ser ninguna.

La ficha técnica de la vacuna Prevenar, que incluye los posibles efectos secundarios, dice lo siguiente:

Con la administración concomitante de Prevenar 13 e Infanrix hexa se observó un aumento de las tasas de notificación de convulsiones (con o sin fiebre) y de episodios de hiporrespuesta hipotónica (EHH). Debe iniciarse un tratamiento antipirético con arreglo a las directrices de tratamiento local en niños con trastornos convulsivos o con antecedentes de convulsiones febriles y en todos los niños que reciban Prevenar 13 simultáneamente con vacunas antitosferínicas de células enteras.

El análisis de las tasas de notificación poscomercialización sugiere un potencial aumento del riesgo de convulsiones, con o sin fiebre, y de episodios de hiporrespuesta hipotónica, al comparar los grupos que notificaron el uso de Prevenar 13 con Infanrix hexa con los que notificaron el uso de Prevenar 13 solamente.

Y en el apartado de efectos secundarios especifica que, aunque en raras ocasiones, pueden darse convulsiones.

Por su parte, la ficha técnica de la vacuna Bexsero, dice esto:

Trastornos del sistema nervioso
Muy frecuentes: tendencia al sueño, llanto inusual, cefalea
Poco frecuentes: convulsiones (incluyendo convulsiones febriles)
Frecuencia no conocida: episodio hipotónico-hiporrespuesta

Ante estos datos, como digo, puede ser cualquiera de las dos vacunas, aunque la historia parece concordar más con lo que dice la ficha técnica de la Prevenar que con lo que dice la de la Bexsero (que sólo se refiere a episodios de convulsiones, teóricamente puntuales).

Entonces, ¿las vacunas no son inocuas?

No. Nunca lo han sido. Las vacunas infantiles son muy seguras a nivel global, pero son "medicamentos" y, como tales, tienen posibles efectos secundarios. Los más habituales son leves: fiebre, malestar, dolor en la zona de punción, etc., y duran poco (dos o tres días como mucho). Los menos habituales, pueden llegar a ser graves.

¿Por qué se administran entonces? Porque las vacunas ayudan a controlar a virus y bacterias que, de no estar controlados, son potencialmente más dañinos que las vacunas. Es decir, si ahora dejáramos de vacunar a todos los niños volverían enfermedades, algunas en forma de brotes y epidemias, que muchos niños superarían, pero muchos otros no. Brotes y epidemias con todo lo que conlleva: ingresos, medicamentos, secuelas, bajas familiares, etc.

Y no digo con esto que no haya que conocer los posibles efectos secundarios, o que haya que desmentirlos. Si estamos compartiendo este vídeo y esta historia es precisamente para que los padres y madres sepan que las vacunas pueden provocar efectos no deseados.

Bobby lleva meses de pruebas y análisis, buscando una posible causa para sus convulsiones. Podrían ser las vacunas, o podría ser un trastorno genético cuya aparición de los síntomas se haya acelerado al ponerlas: algo que habría pasado igualmente, pero que con las vacunas ha sucedido antes. O podría no tener ninguna relación, y estaría padeciendo estas convulsiones sin haber sido vacunado. Por ahora no se sabe, pero los padres debemos tener claro que todo medicamento y vacuna tiene sus beneficios y sus riesgos.

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