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¿Cómo se diagnostica el TDAH? (II)‏

¿Cómo se diagnostica el TDAH? (II)‏
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Siguiendo con la entrada que publicamos hace unos días en que empezamos a explicar cómo se diagnostica el TDAH pasamos a detallar en profundidad cuál es el sistema que sugiere el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, más conocido como “DSM-IV-TR”.

Dicho manual explica que para realizar el diagnóstico deben valorarse cinco puntos (o criterios), debiéndose observarse todos ellos en el niño que está siendo evaluado.

Primer criterio

El primer criterio se valora mediante dos cuestionarios. Para dar este primer criterio como positivo deben darse seis síntomas de entre varios sugeridos, en ambos tests, o bien seis en sólo uno de ellos. Uno de los cuestionarios se centra en la falta de atención y el otro en la hiperactividad e impulsividad de un niño.

Esto se debe a que el DMS-IV-TR define tres tipos diferentes de TDAH:

  • TDAH tipo hiperactivo-impulsivo: el niño presenta básicamente hiperactividad e impulsividad.

  • TDAH tipo inatento: el niño presenta básicamente falta de atención.

  • TDAH tipo combinado: el niño presenta tanto hiperactividad e impulsividad como falta de atención.

Cuestionario de déficit de atención

Como hemos dicho, deben darse seis o más de los siguientes síntomas de falta de atención y éstos deben haber persistido al menos durante 6 meses, con una intensidad que no es coherente con el nivel de desarrollo del niño y que hace que no se adapte a su entorno.

  • A menudo no presta atención suficiente a los detalles o incurre en errores por descuido en las tareas escolares, en el trabajo o en otras actividades.
  • A menudo tiene dificultades para mantener la atención en tareas o en actividades lúdicas.
  • A menudo parece no escuchar cuando se le habla directamente.
  • A menudo no sigue instrucciones y no finaliza tareas escolares, encargo u obligaciones en el centro de trabajo (no se debe a comportamiento negativista o a incapacidad para comprender las instrucciones).
  • A menudo tiene dificultad para organizar tareas y actividades.
  • A menudo evita, le disgusta o es renuente en cuanto a dedicarse a tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido (como trabajos escolares o domésticos).
  • A menudo extravía objetos necesarios para tareas o actividades (como juguetes, trabajos escolares, lápices, libros o herramientas).
  • A menudo se distrae fácilmente por estímulos irrelevantes.
  • A menudo es descuidado en las actividades diarias.

Cuestionario de hiperactividad e impulsividad

De igual modo, deben darse seis o más de los siguientes síntomas de hiperactividad e impulsividad y éstos deben haber persistido al menos durante 6 meses, con una intensidad no coherente con el nivel de desarrollo del niño y que impide la correcta adaptación del niño a su entorno.

  • A menudo mueve en exceso las manos o los pies o se remueve en el asiento.
  • A menudo abandona su asiento en la clase o en otras situaciones en las que es inapropiado hacerlo.
  • A menudo corre o salta excesivamente en situaciones en las que es inapropiado hacerlo (en los adolescentes o adultos puede limitarse a sentimientos sujetivos de inquietud).
  • A menudo tiene dificultades para jugar o dedicarse tranquilamente a actividades de ocio.
  • A menudo “está en marcha” o actúa como si “tuviera un motor”.
  • A menudo habla en exceso.
  • A menudo precipita respuestas antes de haber sido completadas las preguntas.
  • A menudo tiene dificultades para guardar turno.
  • A menudo interrumpe o se inmiscuye en las actividades de otros (por ejemplo, se entromete en conversaciones o juegos).

Segundo criterio

Algunos síntomas de hiperactividad-impulsividad o de desatención que causaban alteraciones estaban presentes antes de los 7 años de edad.

Tercer criterio

Algunas alteraciones provocadas por los síntomas se presentan en dos o más ambientes (por ejemplo si sucede en la escuela y también en casa).

Hay muchos niños que parecen tener conductas propias de un niño con TDAH en la escuela pero comportarse de otro modo en casa (y sufrir, quizás, lo que se llama una “inadaptación escolar”) o viceversa, cuando la madre expresa la sospecha de que su hijo tiene algún problema y se observa un comportamiento diferente en la escuela.

Cuarto criterio

Deben existir pruebas claras de un deterioro clínicamente significativo de la actividad social o académica. Digamos que se observa que el niño no se adapta a la escuela, tiene problemas de relación con los compañeros y/o con la profesora y si su rendimiento académico está deteriorado.

Quinto criterio

Los síntomas no aparecen exclusivamente en el transcurso de un trastorno generalizado del desarrollo, esquizofrenia u otro trastorno psicótico y no se explican mejor por la presencia de otro trastorno mental (por ejemplo, trastorno del estado de ánimo, trastorno de ansiedad, trastorno disociativo o a un trastorno de la personalidad).

Con este punto se busca eliminar las probabilidades de que el comportamiento del niño se deba a algún trastorno ya existente de tipo crónico o a algún trastorno de tipo agudo (los padres del niño se están separando, el niño ha sufrido cambios recientes que le han afectado, etc.).

¿Qué os parece?

Como siempre, me gustaría conocer vuestra opinión al respecto. Como podéis ver el diagnóstico se basa en la observación de la conducta de los niños y en valorar si actúan de una determinada manera.

Respondiendo las preguntas del cuestionario del primer criterio observo que mi hijo (y la mayoría de niños, yo diría), podría dar positivo fácilmente, aunque también es cierto que se trata de un niño de cuatro años.

No sé qué pensáis vosotr@s, pero a mí el hecho de que todo sea tan subjetivo me deja bastantes dudas sobre la posibilidad de que acaben diagnosticándose niños que realmente no padecen un TDAH.

Foto | woodleywonderworks en Flickr
En Bebés y más | ¿Cómo se diagnostica el TDAH? (I), ¿Está el TDAH sobrediagnosticado?, Guía de Práctica Clínica sobre el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, Uno de cada cuatro diagnósticos de hiperactividad es erróneo

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