No hay nada como volver a esos lugares que huelen a infancia y en los que uno se siente en casa, y en el caso de Unai Simón ese rincón tiene nombre propio. El guardameta del Athletic Club y de la selección española fue elegido mejor portero del mundo en la gala del Balón de Oro celebrada el 26 de octubre de 2026, donde se llevó el Trofeo Yashin. Y es que, como recuerda El Confidencial, lejos del ritmo frenético del fútbol profesional hay un pequeño pueblo zamorano al que el portero guarda un cariño muy especial.
Se trata de San Marcial del Vino, una localidad que apenas supera el centenar de habitantes y que pertenece al municipio de El Perdigón, dentro de la comarca de Tierra del Vino, al sur de la capital zamorana. Es uno de esos pueblos pequeños en los que el tiempo parece ir a otro ritmo, y precisamente por eso se ha convertido en un auténtico remanso de paz para alguien que vive en primera línea del fútbol de élite.
Un pueblo de veranos en familia
El vínculo de Unai Simón con San Marcial del Vino es, ante todo, familiar. Su padre y sus abuelos paternos son naturales del pueblo, y eso hizo que el portero lo visitara con frecuencia desde muy pequeño, sobre todo durante las vacaciones. De hecho, pasó con sus abuelos gran parte de los veranos de su infancia y adolescencia, así que no es raro que, convertido ya en una figura reconocida en todo el mundo, siga considerando este rincón zamorano como su refugio.
Más allá de los recuerdos, el pueblo tiene también sus propios tesoros. Según recogía El Español en un reportaje sobre el pueblo, el principal es la iglesia parroquial de San Marcial, de estilo neoclásico y levantada en su mayor parte durante el siglo XVIII, aunque su particularidad más curiosa está bajo tierra, porque el subsuelo esconde una red de manantiales y pozos de agua, con galerías subterráneas que facilitaban el acceso a este recurso a los vecinos, algo esencial en una comarca de campos de secano y viñedos.
Foto | Montaje con imágenes Wikipedia y Wikipedia (creative commons)
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