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El juego es aprendizaje: cómo juegan los niños según su edad

El juego es aprendizaje: cómo juegan los niños según su edad
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El juego es la gasolina para el cerebro de los niños y niñas. Necesitan jugar para poder desarrollarse íntegramente como seres humanos.

Dice Tania García, experta en educación respetuosa y asesora familiar, que solemos preocuparnos por la alimentación, la higiene y la educación escolar de nuestros hijos, pero "nos olvidamos de que lo que realmente ellos necesitan en todas sus etapas de desarrollo, es jugar".

Pero, ¿cuál es el papel del juego en el desarrollo de nuestros hijos? ¿Cómo debe ser? ¿Cómo evoluciona la forma de jugar a medida que crecen los niños?

Los valores del juego

Asegura la fundadora de Edurespeta que cuanto más jueguen los niños libremente, mejor será su desarrollo físico, mental y, por tanto, emocional.

"Con estas áreas bien adquiridas, serán capaces de lograr absolutamente todo lo que se propongan y deseen".

Mediante el juego, los niños aprenden a comunicarse, socializar, empatizar, a quererse, a mejorar la seguridad en sí mismos, a entenderse y entender a los demás, a respetar y ser respetados.

Entre sus beneficios más claros:

Es tal su importancia que está recomocido como un derecho fundamentel de los niños, reconocido en la Convención sobre los Derechos del Niño, con la misma importancia que la educación o la salud.

El juego, explica Tania García, "es la herramienta más maravillosa que tienen los niños y que tenemos para ayudarles en su crecimiento".

Por esa razón, asegura que "el cuidado que proporcionamos a nuestros hijos debe incluir tiempo para jugar (a pesar del ritmo trepidante que llevamos hoy en día)".

Pero el juego evoluciona y cambia en función de cada etapa evolutiva de los niños y niñas. El psicólogo Jean Piaget fue el primero en investigar sobre estas etapas y en darlas nombre.

Advierte la experta en educación que las edades recomendadas son orientativas y no pueden tomarse al pie de la letra, porque "no todos los niños viven las mismas experiencias con los mismos años y todo es absolutamente natural y respetable". Y añade que:

"Para respetar verdaderamente a nuestros hijos e hijas, no debemos guiarnos por estadísticas o pautas cerradas. Cada niño es un mundo y tienen todo el derecho a pasar por etapas antes o después, o ni siquiera pasarlas. Lo importante es saber estar en cada momento, tratando a los niños como necesitan emocionalmente, con respeto, amabilidad, amor y empatía".

Y partiendo de esta premisa, Tania nos explica los diferentes tipos de juego.

Juego Funcional

Es el tipo de juego que predomina de los cero a los dos años.

Basado en su totalidad en el área sensoriomotriz, consiste en repetir acciones que les causan bienestar. Estas repeticiones las realizan con su propio cuerpo, con un objeto o con otras personas.

Puede ser: meterse las manos a la boca, morder, mover los brazos, realizar sonidos...

Este juego suele ser en paralelo, es decir, los niños juegan solos o con una persona o personas adultas, pero todavía no juegan a la vez al mismo juego con otros niños. A esta edad, la mayoría realiza sus propios juegos.

Juego simbólico

De los 2 a los 7 años.

Basado en el área preoperacional, es decir, esa época en la que los niños y niñas todavía no tienen un pensamiento lógico. Es el más conocido de la infancia. Se trata de realizar acciones o representar personajes que no suelen estar presentes en ese momento.

Puede ser: hacer de doctora, de policía, de profesor, de banquera, de electricista, escenificar que están en el mercado, en una tienda de ropa, en un garaje...

Juego de reglas

De los 7 a los 12 años.

Basado en el área de las operaciones concretas, donde la lógica empieza a tener sentido para los niños. Se trata de realizar un juego siguiendo sus reglas.

Puede jugarse en solitario (un solo niño sigue unas reglas y realiza un juego sin otros jugadores) o en grupo, varios jugadores siguiendo las mismas reglas.

Puede ser: parchís, juego de la oca, ajedrez, cuatro en raya, 'pilla pilla'...

También hay otros tipos de juego en función del espacio en donde se encuentren los niños (juegos de exterior e interior), de sus intereses y motivaciones (diferentes áreas: matemáticas, emociones, lenguaje, psicomotriz…), de los materiales disponibles (caseros, comprados hechos, o sin necesidad de ningún material), del objetivo del juego (mejorar su autoestima, liberar el estrés, fomentar el respeto, la empatía o la solidaridad), etc.

El papel de los padres

Jugar Hijos

Es muy importante para el buen desarrollo de la salud emocional de los niños y niñas. Así que según la experta en educación respetuosa y autora de 'Educar sin perder los nervios', deberíamos, entre otras cosas:

  • Jugar con ellos siempre que quieran, con independencia de su edad. Tenemos que mostrarnos participativos, amables y sin juicios sobre su manera de jugar, sus objetivos o sus frustraciones. Hay que ser respetuosos, por tanto, con su capacidad emocional a la hora de jugar y todo lo que envuelve.

  • Dejar que inventen reglas nuevas, que imaginen, que prueben y no ofuscarnos imponiendo 'adultismo'. Porque eso, realmente, no es respetar ni jugar.

  • Aprovechar el juego para afianzar el vínculo, fomentando la confianza mutua, el cariño y el buen humor. Adecuándonos a su edad y entendimiento y sin reírnos nunca de ellos.

  • No esperar a que ellos inicien un juego, animarnos a iniciarlos nosotros basándonos en sus gustos y prioridades.

  • Asegurarnos de que jueguen diariamente. Hay que elaborar el horario semanal de nuestros hijos (si son bastante mayores, podemo hacerlo juntos) de manera que dispongan de varias horas de juego libre al día. Este tiempo de ocio no incluye actividades extarescolares ni los recreos del colegio. Tania insiste en que:

"Es mucho más importante asegurarte del juego diario que del establecimiento de rutinas en otras áreas que sin duda aprenderán más adelante, si tienen sus horas de juego cubiertas".

  • No hay que molestarlos si no te requieren para jugar con ellos. Mejor no estropearles el momento, porque cualquier rato de juego es beneficioso para su salud y hay que cuidarlo.

Tanía García, nos anima a recordar por último una frase de Francesco Tonucci:

“Todos los aprendizajes más importantes de la vida, se hacen jugando”.

Fotos | iStock

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