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"Carencia es igual a dependencia". Entrevista a Enrique Blay (IV)

"Carencia es igual a dependencia". Entrevista a Enrique Blay (IV)
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Hoy seguimos entrevistando al psicoterapeuta Enrique Blay, profundizando en cada charla un poco más en las pautas de crianza, hablando esta vez de algunas que están extendidas en nuestra sociedad con nefastos resultados y desmontando las falacias en las que se sustentan. Porque, como explica Enrique en esta entrevista, la carencia es la causa de la dependencia, y la manera de criar niños independientes y seguros de si mismos es precisamente cubrir sus necesidades afectivas y no ignorarlas.

¿Si atendemos a los niños cuando nos reclaman fomentamos su dependencia o su seguridad en si mismos?

En nuestra cultura se han fijado ideas sin sentido: “No lo cojas que se acostumbrará”, “Es muy listo, te toma el pelo. No cedas a sus lloros”, “Si lo metes a dormir en tú cama se acostumbrará y no lo sacarás nunca”, “Si le das teta a demanda o más allá de unos meses, se enviciará y tendrás un problema”, etc., etc.

¿Y todo eso es falso?

Si. El bebé actúa siempre por necesidades y no por manipulación o malicia como los adultos.

Por tanto, no satisfacer esas necesidades crea incerteza e inseguridad en él. Los bebés que han sido alimentados afectivamente, sin carencias, en sus primeros años y en contra de lo que usualmente se afirma, crecen más seguros, se abren con confianza a las nuevas experiencias, se adaptan mejor a sus nuevos retos y acaban siendo independientes mucho antes.

¿La atención fomenta entonces la independencia?

Hay una fórmula infalible: carencia es igual a dependencia. Cuanto más ha sufrido un bebé la falta de alimento afectivo, más dependiente se hace de su entorno afectivo, porque no ha conseguido sentirse confiado y seguro en recibir lo que realmente necesita.

¿Eso tiene que ver con las rabietas infantiles?

Los niños que han sido atendidos en el llanto sus primeros años de vida, no necesitan después pedir las cosas con más llantos y rabietas. Utlizarán el lenguaje puesto que saben que sus padres les escuchan y atienden sus necesidades básicas y aceptarán que se les nieguen otras que no lo son o que son perjudiciales para él.

Hablamos de escuchar y aceptar lo que nuestros hijos nos expresen, no de permitir que hagan lo que quieran. Hablamos de libertad de sentir y no de libertad de hacer.

¿Que efecto tienen los castigos físicos y los no físicos en la integridad emocional de un niño?

El castigo, aparentemente, puede ser efectivo, pero sólo en su inmediatez. El castigo rompe la comunicación, impide el aprendizaje, es un acto autoritario, muchas veces desproporcionado e injusto, sobre todo para el que lo padece. Además envía un mensaje de rechazo y de juicio negativo sin más.

¿Como actuar ante conductas que consideramos inadecuadas o peligrosas?

Para resolver conflictos con los niños hay que partir de que “siempre que un niño mantiene conductas, puntual o reiteradamente exageradas, hay una emoción detrás que hay que descubrir, acompañar y enseñarle a gestionar”.

Mejor que el castigo es mostrar “consecuencias” de los actos o conductas, que sean dañinos para el propio niño, para los demás o para las cosas. El niño debe saber dónde están los límites en su conducta y actos, pero no por miedo al castigo, si no por la comprensión del daño que produce y de las consecuencias que sobre él tendrá.

¿Podemos romper con la crianza violenta?

Sí, tomando conciencia de nuestra propia violencia, generalmente oculta en nuestro interior, producto de alguna carencia o sufrimiento emocional de nuestra propia infancia. Los bebés y niños, con toda la potencia de su mundo emocional, nos enfrentan a nuestras propias emociones, sacando lo mejor y lo peor de nosotros mismos. Pueden ser auténticos Maestros que nos permitan reconocer nuestras debilidades y superarlas.

Por otro lado, si nuestros hijos reciben una crianza llena de alimento afectivo, crecen con un profundo sentimiento de ser amados, difícilmente practicarán una crianza diferente o violenta cuando llegue el momento en que les toque ser padres. El futuro se escribe ahora.

Terminamos esta cuarta conversación hablando de una sociedad futura en la que se materializarían los frutos de una crianza libre y no violenta. Sin embargo todavía necesitamos terminar de escucharle darnos ideas para lograr esta forma de criar y educar sin castigos y mucho más cercana a las emociones y sentimientos. Lo veremos en la quinta y última entrevista de Bebés y más a Enrique Blay, que publicaremos en los próximos días.

En Bebés y más | "Los hechos que suceden en la etapa primal son los más importantes de la vida". Entrevista a Enrique Blay (III), "El desarrollo psicológico comienza en el momento de la concepción". Entrevista a Enrique Blay, "Un parto mamífero es lo mejor para la salud emocional de la madre y el bebé". Entrevista a Enrique Blay (II)

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