La detección del cáncer de mama en mujeres embarazadas ha aumentado en los últimos tiempos, debido en buena parte a que se es madre cada vez a edades más avanzadas. En la actualidad, la mayoría de las mujeres tienen hijos entre los 30 y los 40 años.
Lamentablemente, el cáncer de mama en embarazadas se detecta tarde debido a que su diagnóstico es mucho más difícil cuando el tejido mamario se ve modificado por la gestación y la lactancia. Al crecer la mama, los tumores son más complicados de detectar. De hecho, la mayoría se detecta dentro del año después del embarazo en un estadio avanzado.
Aunque dicen que la incidencia no es muy alta, indican que al tratarse de mujeres jóvenes, al detectarse tarde y dado que la respuesta al tratamiento hormonal es menor, los tumores en la mujeres embarazadas se vuelven mucho más agresivos.

Solemos hablar frecuentemente en el blog sobre los beneficios de la leche materna, tanto para el bebé como para la madre. 

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Un curioso estudio realizado por expertos del Hospital Infantil Emma (Holanda) ha relacionado diferentes defectos corporales en los niños con el riesgo de padecer cáncer. Al parecer, determinados defectos como la desviación de la columna vertebral o las extremidades asimétricas, son anomalías con mayor presencia en los niños con cáncer.
