
La práctica regular del ejercicio físico reduce los síntomas alérgicos en los niños, pero muchos de ellos limitan sus actividades deportivas por miedo a sufrir ataques de asma, según un estudio realizado por la Universidad de Cagilari en Italia y publicado en el último número de “Pediatric Allergy Immunology”.
Incluso, un tercio de niños con problemas de asma podrían evitar realizar ejercicio. Por ello la Sociedad Española de Inmunología Clínica y Alergología Pediátrica (SEICAP) recomienda acudir a un alergólogo pediátrico para que prescriba un tratamiento preventivo y unas pautas que permitan que el niño alérgico mantenga una vida normal, incluido el deporte.
Si el ejercicio físico ofrece efectos positivos para el sistema cardiovascular, respiratorio y muscular, en el caso de los niños alérgicos el beneficio es aún mayor, ya que una actividad física regular actúa beneficiosamente en el sistema inmunológico y puede reducir la inflamación alérgica.









