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Disfonia infantil

La voz es un instrumento frágil que nos configura e identifica, un medio por el que expresamos nuestros mensajes, además de dar a conocer estados de ánimo; pero la voz también se altera, enferma y pierde efectividad. La disfonía infantil es un fenómeno más habitual de lo que la gente piensa.

En los niños, las afectaciones de la voz son de corta duración y están generalmente asociadas a enfermedades (resfriados, gripes…) o a excesos vocales (gritos). Por eso, en muchas ocasiones no consideramos estas alteraciones vocales como motivo suficiente para acudir al médico pediatra.

A continuación hablaremos un poco de las principales características de la disfonía infantil, así como de su clasificación, factores de riesgo y el tratamiento y a seguir frente a una disfonía.

¿Qué es la disfonía infantil?

Llamamos disfonía a la alteración de las cualidades acústicas de la voz (frecuencia, intensidad, timbre y duración). La pérdida total de la voz es la afonía.

No obstante, las mismas manifestaciones vocales desviadas de la norma pueden ser entendidas o no como patológicas (por ejemplo: el no alcanzar una nota musical determinada si existen inquietudes musicales puede ser vivido como un infierno).

Los padres nos habituamos a las características acústicas de la voz de nuestros hijos y no las vemos como alteradas. Por su parte, el niño no valora como negativa su voz, ya que identifica una voz que no es “normal” con el éxito en una competición o con haber disfrutado en una fiesta como el que más.

Algunas manifestaciones de la disfonía infantil son más evidentes que otras y hacen que los padres soliciten una consulta médica que llevará al diagnóstico de trastorno vocal. Algunas de esas manifestaciones son: hacer mucho esfuerzo al hablar, no gritar, hablar siempre muy fuerte…

Por otra parte, los maestros de música son quienes detectan generalmente las alteraciones de la voz en la etapa escolar, informando a los padres de las dificultades para realizar registros agudos o bien que no se tiene una voz clara (“tiene una voz con mucho aire”).

También existen distintas sensaciones corporales desagradables en el gesto vocal: fatiga, dolor, sensación de cuerpo extraño, escozor… Y en ocasiones, se prioriza el mejorar estos aspectos antes que la propia voz.

Es conocido que muchas de las manifestaciones acústicas de la voz se originan cuando existe lesión en la laringe, por lo que valorar la presencia o no de dicha lesión es muy importante.

Finalmente, hay que tener en cuenta que una voz acústicamente normal puede no generar sensaciones molestas, pero no ser capaz de expresar ideas o sentimientos deseados. Una parte importante de las intencionalidades comunicativas se trasmite en las características de la voz (cuando gritamos de alegria y euforia, cuando susurramos un secreto para que nadie lo oiga…). La incapacidad de dar a la voz distintos significados genera una ansiedad que aún limita más sus posibilidades expresivas.

Por todo esto, la disfonía infantil debe ser entendida desde un conjunto que engloba las características de la voz, los gestos y el confort, las lesiones en la laringe y la eficacia comunicativa.

Clasificación de las disfonías infantiles

Una de las clasificaciones más frecuentes que podemos hacer de disfonía infantil es:

  • Disfonía funcional: todas aquellas disfonías que tienen alteración de la función vocal, provocada principalmente por una perturbación de la actitud vocal (exceso de gritos, estar en ambientes con un nivel de humedad inadecuado…). Pueden complicarse con lesiones orgánicas de la laringe provocadas por el esfuerzo excesivo o por alteraciones orgánicas transitorias.
  • Disfonía funcional complicada: son alteraciones en las cuerdas vocales, provocadas por un comportamiento vocal defectuoso. En el caso de los niños, la alteración de las cuerdas vocales más frecuente son los nódulos laríngeos por abuso vocal.

Causas de la disfonía infantil

Existe una gran variabilidad de orígenes de las lesiones vocales; no se debe caer en la falsa creencia de que un niño sufre una disfonía exclusivamente por gritar demasiado. Los distintos factores que pueden provocar una disfonía infantil son:

  • Abuso vocal
  • Antecedentes familiares
  • Afecciones respiratorias
  • Estado emocional y perfil psicológico del niño
  • Modelos vocales del entorno que rodea al niño
  • Tratamiento de la disfonía infantil

    Existen diversas opciones terapéuticas en el abordaje de la disfonía infantil: supervisión o seguimiento por parte del médico pediatra, cirugía laríngea, trabajo de orientación a padres, intervención logopédica, orientación a educadores, trabajo psicomotriz, psicoterapia o incluso tratamiento farmacológico.

    El médico foniatra será quien analice los factores de edad,motivación del niño y los padres, necesidades vocales del paciente, severidad de la disfonía, tipo de lesión y el conjunto del comportamiento para indicar el tipo, intensidad y secuencia de los tratamientos que se deberá aplicar.

    El objetivo de la reeducación vocal es establecer o restablecer el equilibrio entre la voz que se tiene y la voz que se quiere; es decir, mejorar la calidad de vida del niño.

    Los padres tienen un papel muy importante en el tratamiento, ya que se les informa sobre lo que se pretende y las pautas que se deben respetar para lograr una voz óptima.

    Pueden darse problemas en el tratamiento debido a que el niño sigue realizando un patrón de voz perjudicial (gritos) en el colegio, con sus compañeros. Además, muchas veces, ocurre que los propios padres tienen malas costumbres al hablar. Por todo ello, pude resultar difícil poder cambiar todo el entorno cultural en donde se desarrolla el niño.

    Conclusión

    En diversas ocasiones, la disfonía infantil forma parte de un cuadro mucho más complejo: procesos infecciosos, malformaciones, secundaria a un déficit auditivo, secundaria a un déficit de desarrollo del lenguaje o incluso a un problema de personalidad. En estos casos, se deberá tratar la disfonía de forma secundaria y se dará prioridad al cuadro central.

    En general, la disfonía es un síntoma que aparece poco a poco, pero con episodios más marcados relacionados con fenómenos de salud general o de uso abusivo de la voz.

    Y a pesar de no tomarse como algo urgente de tratar, si que hay que entender la disfonía infantil desde una afectación en la que se ven involucradas las cualidades de la voz, la forma gestual y el confort, las lesiones y la eficacia comunicativa del niño.

    Foto | jmayer1129 en Flickr
    En Bebés y más | El 40% de los niños en edad escolar tienen trastornos vocales

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