Exceso de vitamina D (intoxicación ó hipervitaminosis D) en bebés y niños pequeños

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Exceso de vitamina D (intoxicación ó hipervitaminosis D) en bebés y niños pequeños

Aunque lo que generalmente suele preocupar en la mayoría de los casos es la presencia de un posible déficit de vitaminas, a veces puede darse la situación opuesta, que un niño sufra un cuadro de hipervitaminosis, ó intoxicación por vitaminas, siendo una de las que es posible ver la vitamina D.

Esto que parece complicado de ver en realidad no es tan raro, ya que las vitaminas son de los fármacos más consumidos, especialmente por el hecho de que existen muchos preparados que se pueden comprar libremente y que a veces se da un exceso de celo o preocupación en padres inquietos por la dieta de su hijo, que dan por sentado es insuficiente incluso sin consultar antes con un profesional médico.

Además la vitamina D presente en muchos hogares, ya que es frecuente que los pediatras la pauten en niños que están con lactancia materna exclusiva y prolongada, ya que aunque el niño almacena reservas durante la vida fetal, estas se van agotando durante los primeros meses de vida.

Esto ocurre más en los meses de invierno o en las zonas frías, donde se añade el hecho de que el niño reciba menos horas de exposición de luz solar que en otras zonas geográficas.

La hipervitaminosis D es un exceso de esta vitamina dentro del organismo del niño, generalmente por exceso de ingesta, y que puede producir un cuadro llamativo que en sus grados extremos puede ser muy severo, por lo que resulta de especial interés conocer los riesgos de un exceso de aporte de esta vitamina, tan común en muchos hogares.

Por qué se produce la hipervitaminosis D

La vitamina D es una de las vitaminas denominadas liposolubles, lo que hace que puede acumularse con facilidad en el organismo en caso de que se ingiera en exceso.

Esta vitamina se ingiere con alimentos como los pescados grasos o los huevos (sobre todo la yema), pero en muchos casos se aporta en forma de suplementos, como por ejemplo en lactantes que están con lactancia materna exclusiva y prolongada, en los que puede ser oportuno que el pediatra paute esta vitamina.

La intoxicación ó hipervitaminosis D puede verse como consecuencia de un mal uso de los preparados con suplementos de vitaminas. Puede verse como consecuencia de un mal uso de los preparados con suplementos de vitamina D o bien a un exceso de ingesta de leche.

Síntomas de una hipervitaminosis D

El exceso de vitamina D en el organismo genera como consecuencia un aumento de los niveles de calcio en sangre (lo que se denomina hipercalcemia). La hipercalcemia en sí es la que genera los principales síntomas de la intoxicación por vitamina D, que se enumeran por grupos, ordenados de más leves a más severos.

  • A nivel general: sensación de malestar, náuseas, dolor abdominal, vómitos y deshidratación.
  • A nivel nervioso: dolor de cabeza, irritabilidad, somnolencia ó incluso entrada en un estado precomatoso.
  • A nivel cardíaco: latidos anómalos e incluso arritmias.

Tratamiento de una hipervitaminosis D

Lo más importante es que exista una sospecha de que cuando un niño presenta alguno de los síntomas descritos (u otros), estos puedan estar relacionados con un exceso de ingesta de vitamina D.

Esto es muy importante para acelerar el diagnóstico y el tratamiento, y debe comentarse siempre si en casa se almacena algún tipo de nutriente o fármaco que contenga esta vitamina (u otras).

El tratamiento de los síntomas descritos, especialmente los moderados y graves, deben realizarse siempre en un medio hospitalario. En general se suele corregir primero la deshidratación, si esta existe, ya que con ello se suele conseguir descender las cifras de calcio en sangre.

Otros fármacos que se suelen usar son los corticoides, los diuréticos u otros más específicos, llegando en los casos muy severos incluso a tratamientos con diálisis (de ahí la importancia de la sospecha y el diagnóstico precoz).

Por supuesto, y como en casi todas las intoxicaciones, el mejor tratamiento es siempre el preventivo, de forma que a los niños se les administren sólo los preparados indicados por el pediatra y en las dosis que este indique.

Y nunca sobra recordar que cualquier fármaco, por inocuo que parezca (como pueden parecerlo unas “simples” vitaminas), siempre deben almacenarse en un lugar alejado del alcance de los niños.

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