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La displasia de cadera es una anomalía que se da en la articulación de la cadera, ésta se produce cuando la cabeza del hueso del fémur y la cavidad de la pelvis donde éste se aloja no encajan de una forma correcta.

Suele ser el neonatólogo quien se da cuenta de esta anomalía, ya que a todos los recién nacidos se les practica las maniobras de Ortolani y Barlow, estas maniobras consisten en una serie de movimientos que flexionan y abren con delicadeza las piernas del pequeño para poder comprobar si la articulación es la correcta o presenta una forma anómala.

Estas maniobras no siempre detectan la displasia de cadera, para mayor seguridad se realiza una ecografía de las caderas, pues muestra las anomalías por muy leves que sean.

Es importante que se pueda identificar y resolver tras el nacimiento del niño ya que cuando empiece a dar sus primeros pasos, el cuerpo no estará perfectamente sostenido dando lugar a posibles lesiones en los huesos e incluso una asimetría entre las dos piernas.

Diagnóstico de la displasia de cadera

El diagnóstico precoz de la displasia de cadera es muy importante y más aún si existen posibles antecedentes familiares.

Curar esta anomalía no es difícil, se debe intentar mantener la cabeza del fémur en su lugar durante un determinado periodo de tiempo, dándole tiempo al hueso a que se desarrolle y se adapte al lugar adecuado para él. Dependiendo del tipo de displasia, leve, media o grave, se suelen utilizar determinados tipos de prótesis que suelen resolver el problema.

Una adecuada prevención es necesaria y nos evitará problemas en un futuro sea cual sea el aspecto de dicha prevención.

Más información | El bebé tiene displasia de cadera

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