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Siempre impresiona ver a un bebé dentro de una incubadora, y más aún si es tu propio hijo. Pero intentemos entender un poco cómo funcionan y qué cuidados proporcionan.

Se utilizan para el cuidado de los bebés prematuros con el objetivo de brindarles una atención especial.

Funciona como una especie de útero artificial. El bebé ya no depende de su madre para desarrollarse, pero tampoco es capaz de evolucionar por sí mismo.

Por eso necesita permanecer allí, seguro y asilado de gérmenes y ruidos, el tiempo que los médicos determinen dependiendo de las semanas que tenga el bebé, el nivel de desarrollo de sus sistemas vitales y de acuerdo a cómo el recién nacido vaya evolucionando.

Hay bebés que necesitan permanecer en la incubadora solamente unas horas para proporcionarle calor constante y un aislamiento tranquilo, mientras que otros bebés muy prematuros deben permanecer allí meses con cuidados especiales.

La incubadora es una especie de cunita que está constantemente vigilada y cuenta con todas las funciones necesarias para asegurar el bienestar del bebé.

Tiene un control de temperatura, humedad y oxígeno. Dispone de luz ultravioleta para los bebés con ictericia y de una especie de aspirador para succionar las vías respiratorias del bebé.

A su vez, un monitor controla todo el tiempo los latidos cardíacos, la respiración y las constantes vitales del bebé. En el caso de algún fallo se activa un sistema de alarma para avisar al personal médico.

Para algunos, la incubadora es un método frío porque no permite a la madre tener mucho contacto con el bebé, que sí es posible a través del método canguro, cada vez más utilizado en los hospitales.

Más información | nacersano.org
En Bebés y más | Método Canguro: el calor de la madre para el bebé prematuro

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